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Calor oculto derrite el hielo en la Antártida
PLATAFORMA CONTINENTAL
El equilibrio climático del planeta podría estar experimentando un cambio discreto, pero de gran relevancia. Un equipo internacional de científicos confirmó que corrientes de agua cálida provenientes de las profundidades oceánicas se están desplazando hacia la Antártida, lo que podría impactar directamente sus plataformas de hielo.
El estudio, encabezado por la Universidad de Cambridge y publicado en la revista Communications Earth and Environment, presenta por primera vez evidencia directa de un fenómeno que antes solo se había planteado en modelos: el avance de aguas profundas cálidas hacia zonas vulnerables del continente antártico.
Estas corrientes, conocidas como "agua profunda circumpolar", han ido expandiéndose con el paso de los años hasta acercarse a la plataforma continental. El riesgo no es únicamente su presencia, sino el efecto que generan al interactuar con el hielo.
A diferencia del deshielo superficial, este proceso ocurre desde la base, lo que lo hace menos visible pero potencialmente más peligroso. El agua cálida puede infiltrarse debajo de las plataformas, debilitarlas internamente, acelerar el desprendimiento de grandes bloques y reducir su capacidad de contener los glaciares.
Estas plataformas actúan como una barrera natural que frena el avance del hielo continental hacia el mar, por lo que su debilitamiento podría alterar ese equilibrio.
- El sistema oceánico que rodea la Antártida es clave para el clima global, ya que regula parte importante del calor y del carbono del planeta. Para entender mejor estos cambios, los científicos combinaron datos históricos obtenidos por barcos con información de boyas autónomas tipo Argo, logrando reconstruir un panorama más detallado de las últimas cuatro décadas mediante herramientas de aprendizaje automático.
Los resultados también confirman que el calentamiento global ya está modificando las corrientes oceánicas del hemisferio sur, afectando la distribución de calor, carbono y nutrientes. Además, la disminución en la formación de aguas frías y densas —fundamentales para la circulación oceánica— podría tener consecuencias a largo plazo.
Aunque se trata de un proceso gradual, los expertos advierten que sus efectos podrían volverse significativos si la tendencia continúa, ya que lo que ocurre bajo el hielo antártico podría tener un impacto mucho más amplio en el sistema climático global.

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