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19/06/202611:45 a.m.Autor: RedacciónFuente: DIARIO PRESENTE

Cine familiar con ideas grandes para públicos chicos


El criterio de este ranking va por ese lado: películas familiares con comedia, aventura o fantasía, pero también con conflictos claros, personajes con carácter y una mirada que no trata a los chicos como espectadores distraídos. Algunas son más caóticas, otras más emotivas; todas entienden que una historia para ver en familia puede ser ligera sin ser simple.

En 2026, Matilda cumple 30 años desde su estreno, y su permanencia dice mucho sobre el cine familiar que realmente queda en la memoria: no es el que baja el nivel para hablarles a los niños, sino el que confía en que pueden entender el humor, la tristeza, la injusticia y la imaginación sin que todo tenga que explicarse de más. La película de Danny DeVito, protagonizada por Mara Wilson, sigue funcionando porque toma en serio el mundo interior de una niña que lee, observa y se rebela contra adultos incapaces de escuchar.

El criterio de este ranking va por ese lado: películas familiares con comedia, aventura o fantasía, pero también con conflictos claros, personajes con carácter y una mirada que no trata a los chicos como espectadores distraídos. Algunas son más caóticas, otras más emotivas; todas entienden que una historia para ver en familia puede ser ligera sin ser simple.

1. Matilda: La inteligencia infantil como forma de resistencia

Matilda sigue siendo una referencia porque no presenta a su protagonista como “tierna” en el sentido más cómodo de la palabra. Matilda es curiosa, sensible y brillante, pero también está enojada con razón. Vive rodeada de adultos negligentes o directamente crueles, y la película convierte esa situación en una fábula de humor negro, fantasía y justicia poética.

Danny DeVito dirige con un tono exagerado, casi de caricatura grotesca, pero nunca pierde de vista el punto de vista infantil. La escuela, la casa y la biblioteca no son simples escenarios: representan distintas maneras de mirar el mundo. Entra en este ranking porque respeta la inteligencia de los chicos y les da una protagonista que no espera ser salvada para empezar a cambiar su realidad.

2. Escuela de rock: Comedia, talento y adultos que aprenden tarde

Estrenada en 2003 y dirigida por Richard Linklater, Escuela de rock tiene una premisa disparatada: Dewey Finn, interpretado por Jack Black, se hace pasar por maestro sustituto y termina armando una banda con sus alumnos.

La película podría haberse quedado en una comedia de adulto irresponsable, pero su verdadera fuerza está en cómo mira a los niños del salón. Cada estudiante tiene una habilidad, una inseguridad o una presión familiar distinta. La música no aparece solo como chiste, sino como espacio para que cada uno encuentre una voz. Jack Black sostiene la energía, pero la película funciona porque los chicos no están ahí para reaccionar a sus ocurrencias: participan, deciden y transforman la historia.

3. Más barato por docena: El caos familiar sin convertir a los niños en ruido de fondo

Más barato por docena, dirigida por Shawn Levy y estrenada en 2003, sigue a la familia Baker, encabezada por Tom y Kate, interpretados por Steve Martin y Bonnie Hunt. La premisa es sencilla: doce hijos, dos padres con proyectos propios y una vida doméstica donde cualquier cambio puede desordenarlo todo.

Lo interesante es que la película no reduce la familia numerosa a una colección de travesuras. Hay humor físico, sí, pero también tensiones sobre mudanzas, trabajo, atención, pertenencia y el lugar que ocupa cada hijo dentro de un grupo enorme. Entra en la lista porque entiende algo básico: en una familia grande, los chicos no son “masa”, son personas distintas compitiendo por ser vistas.

4. Kubo y la búsqueda samurái: Aventura visual con duelo, memoria y valentía

Kubo y la búsqueda samurái, estrenada en 2016 y dirigida por Travis Knight, es una de esas películas familiares que confían plenamente en la capacidad emocional del público infantil. La historia sigue a Kubo, un niño que cuenta relatos con figuras de papel y debe emprender un viaje ligado a su historia familiar.

Su belleza visual es evidente, pero lo que la vuelve especial es la seriedad con la que trata la pérdida, la memoria y la identidad. No simplifica el dolor ni lo vuelve decoración para una aventura. Lo integra en el camino del personaje. Es una película para ver con chicos que ya pueden seguir una trama con capas y para adultos que valoran cuando la animación no se conforma con ser simpática.

5. Paddington 2: Bondad sin ingenuidad

Paddington 2, dirigida por Paul King y estrenada en 2017, suele ser mencionada como una de las grandes películas familiares recientes, y no por casualidad. Paddington vive integrado con la familia Brown y busca comprar un regalo especial para su tía Lucy, pero una acusación injusta lo empuja a una aventura que combina humor, ternura y un villano memorable.

La película no subestima porque toma una virtud difícil —la bondad— y la filma sin cinismo. Paddington no es ingenuo porque no entienda el mundo, sino porque decide tratarlo mejor de lo que el mundo a veces merece. Ese matiz la vuelve más inteligente de lo que parece. También es una buena puerta de entrada para explorar más Películas familiares que mezclan comedia, aventura y emoción sin rebajar el conflicto.

Mención de honor: Pequeña Miss Sunshine

Pequeña Miss Sunshine, dirigida por Jonathan Dayton y Valerie Faris y estrenada en 2006, no es una película para niños pequeños, pero sí una gran historia familiar para ver con adolescentes. Su viaje en carretera reúne a personajes torpes, frustrados y contradictorios alrededor del sueño de una niña que quiere participar en un concurso de belleza infantil.

La película merece mención porque desarma la idea de familia perfecta. No todos saben acompañar, no todos dicen lo correcto, no todos entienden lo que está pasando. Aun así, hay algo profundamente afectuoso en la forma en que el grupo aprende a sostenerse sin volverse ejemplar.

Las que quedaron cerca

También podrían entrar títulos como Los Muppets, por su humor autorreferencial y su manera de hablarle a varias generaciones a la vez; Mi vecino Totoro, por su respeto absoluto por la imaginación infantil; o El fantástico Sr. Zorro, por su mezcla de aventura, ironía y melancolía. Quedaron fuera para mantener un recorrido más concentrado en comedias y relatos familiares con conflicto cotidiano.

Lo que viene para el cine familiar

El cine familiar más interesante parece moverse hacia historias menos condescendientes. Ya no alcanza con personajes coloridos y moralejas evidentes. Las nuevas generaciones están acostumbradas a narrativas más rápidas, referencias cruzadas y emociones menos ordenadas. Eso obliga a hacer películas que puedan ser divertidas sin ser vacías, tiernas sin ser empalagosas y claras sin tratar al público infantil como si no pudiera completar una idea.

Por eso estas películas funcionan: no hablan “para abajo”. Hablan con los chicos, y también con los adultos que alguna vez fueron chicos. El futuro del género probablemente dependa de eso: confiar más en la mirada infantil y menos en las fórmulas que intentan explicarlo todo antes de que la historia respire.



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