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13/10/202011:31 a.m.Autor: RedacciónFuente: Agencias
Cómo elegir un tatuaje y no arrepentirte después

El tatuaje puede funcionar como otro elemento de expresión personal o como un accesorio más de belleza

Si estás indecisa pero son más tus ganas de hacerte un tatuaje, aquí te decimos cómo dar el paso y no cometer errores.

Hacerse un tatuaje tiene ciertas implicaciones. Primero, ¿tienes claro que quieres hacerlo?. Segundo, ¿qué motivo elegir para estar segura de que nunca, nunca, te vas a arrepentir?. Tercero, ¿dónde?, ¿lo haces para ti o para alardear ante los demás?. Cuarto, ¿cómo?, ¿con solo una tinta o varias?, ¿permanente o efímero?. Quinto, ¿envejecerá bien?. Intentaremos dar respuesta a estas cuestiones.

1. ¿Por qué? Parece obvio, pero no lo es tanto. Si una se plantea hacerse un tatuaje es porque quiere. O no. A veces, el entorno o el contexto nos llevan a tomar decisiones de las que no estamos realmente seguras. Por eso, la primera regla es reflexionar si,  de verdad, quieres tatuarte. Piensa, antes de lanzarte a la ligera al primer centro de tattoos, si lo que te lleva ahí es fruto de un arrebato momentáneo o porque se lo has visto a tu instragramer favorita. Si es así, no lo hagas. En caso de duda, de no tener claro si sobrevivirá al paso tiempo, plantéate la posibilidad de hacerte un tatuaje semipermanente, y si solo es por moda, por diversión, siempre puedes recurrir al efímero.

2. ¿Qué? Y esto significa dos cosas:  cuál es el motivo y el diseño. En muchas ocasiones, la primera determinará la segunda (un nombre, una fecha...).  Piensa a largo plazo, porque puede que el significado que tiene (o le das ahora) lo pierda más tarde. Una vez que tienes clara la motivación, reflexiona sobre cómo te gustaría plasmarla en la piel. El diseño es importante, tiene que ir con tu personalidad, con tu estática, con tu ánimo. No lo dejes solo a criterio del tatuador (eso será un síntoma de que no estás muy segura con la decisión) y dibuja en un papel cómo te gustaría que fuese o busca un motivo que puedas calcar. Luego, plásmalo con un bolígrafo o un lápiz de ojos sobre tu piel y en la zona donde lo quieras. Te permitirá hacerte una idea de cómo quedará y asegurarte que, de verdad, lo quieres.

3. ¿Dónde? La localización del dibujo es otro punto a considerar. Hay quien se hace un tatuaje porque tiene un significado muy personal y no desea compartirlo con nadie (o solo en la más estricta intimidad) o quien busca proclamar su motivación a los cuatro vientos. Probablemente, unos y otros no elegirán las mismas zonas corporales. Pero hay otros factores a tener en cuenta porque, por ejemplo, aunque no hay tatuaje sin dolor (quienes tengan miedo a la agujas y pinchazos o un umbral de dolor muy bajo, mejor abstenerse) hay zonas donde su intensidad es mayor como los  dedos de las manos , muñecas, parte interna de los brazos y pies, así como en las partes  donde la piel es especialmente fina, como las rodillas o costillas. También es doloroso hacerlo en la columna vertebral. También se desaconseja tatuarse  la zona lumbar, donde se suele aplicar la anestesia epidural. Muchos médicos se niegan a realizarla si hay un tatuaje, porque, aunque no es habitual, la aguja puede desplazar a tejidos más profundos partículas de la tinta. Igualmente, el tamaño y el diseño influyen en el dolor. Pura lógica, no es lo mismo un pequeño grafismo de un centímetro que un dibujo que cubra medio torso y que haya que rellenar con tinta.

4. ¿ Cómo? Damos por supuesto que hay que recurrir a un buen profesional, pero es también relevante la calidad de la tinta en el resultado. Las  tintas vegetales, por ejemplo, suelen degradarse antes y tener menor abanico cromático que las  minerales. Pero en ambos casos, se pueden encontrar tintas de mejor o peor calidad. Afortunadamente, el auge de los tatuajes ha propiciado la divulgación de información y la creación de numerosos foros donde se abordan pros y contras del uso de los tipos de tintas y se valoran las marcas. Asimismo, y siguiendo la tendencia del momento, existen locales de tatuajes veganos.

Además de las tintas, hoy puedes elegir que el tatuaje sea para toda la vida, o si no estás segura, probar con uno semipermanente cuya duración ronda los 6 meses.

5. ¿Cuándo? La piel y el tatuaje envejecen. Y no es lo mismo un tattoo en una piel tersa que en una piel llena de pliegues. Por eso, si estás pensando en un motivo para toda la vida, ten en cuenta la susceptibilidad de la zona a arrugarse, a caer o a acusar las variaciones de peso. En las  pantorrillas y antebrazos es donde la piel modifica menos su aspecto, mientras que las manos, el cuello y el escote. La calidad de la tinta también determina la duración de los resultados en óptimas condiciones, si bien con el tiempo  el color tiende a desvanecerse (los negros y azules tienden a verdear) y el trazo a perder nitidez. Asimismo, como la piel, la exposición al sol, la protección y los cuidados (sí, hidratar bien la piel es importante) que se le hayan proporcionado influyen en su mayor o menor deterioro. En cualquier caso, antes o después, es posible que haya que hacer retoques, redefinir el diseño y actualizar el color.


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