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26/02/202606:00 p.m.Autor: RedacciónFuente: Agencias

Histórico nacimiento de bebé en el Reino Unido tras trasplante uterino


El Queen Charlotte´s and Chelsea Hospital celebra el éxito del trasplante uterino en el nacimiento de Hugo.


REINO UNIDO LOGRA HISTÓRICO NACIMIENTO CON ÚTERO TRASPLANTADO DE DONANTE FALLECIDA

El nacimiento de un bebé en el Reino Unido tras la implantación de un útero proveniente de una donante fallecida representa un acontecimiento sin precedentes en la medicina reproductiva del país.

La comunidad médica británica lo considera un logro histórico, tanto por la complejidad quirúrgica del procedimiento como por las implicaciones que tiene para mujeres que padecen infertilidad uterina.

El bebé, llamado Hugo, nació en diciembre de 2025 en el Queen Charlotte´s and Chelsea Hospital, centro que forma parte del Imperial College Healthcare NHS Trust. Pesó alrededor de 3.1 kilogramos.

Y se convirtió en el primer caso exitoso en territorio británico en el que el útero trasplantado provenía de una persona fallecida, a diferencia de experiencias anteriores realizadas con donantes vivas.

Este hecho amplía de manera significativa el panorama del trasplante uterino como alternativa clínica.

Un hito en la medicina reproductiva que amplía las opciones frente a la infertilidad uterina

Hasta ahora, la mayoría de los procedimientos en el mundo se habían efectuado con donantes vivas, generalmente familiares cercanas, lo que implicaba someter a una persona sana a una cirugía mayor. La utilización de órganos de donantes fallecidas elimina ese riesgo y podría aumentar la disponibilidad de úteros para trasplante en el futuro.

Desde el primer nacimiento exitoso tras un trasplante de útero en 2014, registrado en Suecia, se han llevado a cabo más de un centenar de procedimientos a nivel internacional y han nacido más de 50 bebés sanos.

  • Publicaciones médicas especializadas, como Journal of the American Medical Association, reportan que alrededor del 70% de los injertos uterinos han sobrevivido con éxito y que los embarazos logrados no mostraron malformaciones congénitas en el seguimiento inicial.

La paciente británica padecía infertilidad absoluta por factor uterino, una condición que impide gestar un embarazo.

Entre las causas más frecuentes se encuentra el síndrome de Mayer-Rokitansky-Küster-Hauser (MRKH), un trastorno congénito poco común en el que el útero no se desarrolla adecuadamente. De acuerdo con la Cleveland Clinic, el MRKH afecta aproximadamente a una de cada 5,000 mujeres y suele detectarse en la adolescencia ante la ausencia de menstruación.

Para mujeres con esta condición, el trasplante uterino puede constituir la única posibilidad de llevar un embarazo biológico. En el Reino Unido, el procedimiento se realizó dentro de un programa formal supervisado por la Human Tissue Authority, organismo encargado de regular la donación y trasplante de órganos.

El proceso médico es largo y requiere múltiples etapas. Primero se efectúa la cirugía para implantar el útero. Posteriormente, la paciente recibe tratamiento inmunosupresor para evitar el rechazo del órgano y permanece bajo vigilancia constante.

El embarazo no ocurre de manera natural, sino mediante fecundación in vitro (FIV). Según análisis publicados en Human Reproduction Update, los embriones pueden criopreservarse antes del trasplante y transferirse una vez que el órgano demuestra un funcionamiento adecuado.

En general, el útero trasplantado no se mantiene de forma permanente. Una vez que la mujer cumple su deseo reproductivo, suele retirarse quirúrgicamente para evitar el uso prolongado de inmunosupresores, que pueden tener efectos secundarios importantes.

Las diferencias entre utilizar una donante viva y una fallecida son relevantes desde el punto de vista médico y ético. Mientras que en el primer caso una persona sana asume los riesgos de una cirugía compleja, en el segundo se elimina ese peligro, aunque persisten desafíos técnicos y posibles complicaciones.

Revisiones científicas, como las publicadas por MDPI, señalan que los trasplantes con donantes fallecidas han mostrado tasas de nacimiento cercanas al 66%, aunque alrededor de una cuarta parte de los injertos han presentado complicaciones o pérdida del órgano.

A pesar de los avances, el trasplante uterino sigue siendo un procedimiento altamente especializado, disponible únicamente en centros médicos con equipos multidisciplinarios y recursos significativos. No se trata todavía de una práctica estándar ni de acceso generalizado en los sistemas públicos de salud.

La Organización Mundial de la Salud reconoce que la infertilidad afecta aproximadamente a una de cada seis personas en el mundo a lo largo de su vida reproductiva.

Si bien no todas serán candidatas a un trasplante uterino, este caso británico evidencia cómo la medicina continúa ampliando sus fronteras y ofreciendo nuevas alternativas para quienes antes no tenían opciones de gestar.


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