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12/01/202609:00 p.m.Autor: RedacciónFuente: Agencias

Impacto devastador de tormenta solar en tecnología moderna


Riesgos de una súper llamarada solar y su impacto en sistemas tecnológicos

ALERTAN SOBRE TORMENTA SOLAR EXTREMA QUE PODRÍA COLAPSAR LA TECNOLOGÍA MUNDIAL

  • La comunidad científica mantiene vigilancia ante la posibilidad de una tormenta solar extrema, conocida como "tormenta matatecnología", que podría generar daños severos a la infraestructura tecnológica del planeta. 

De acuerdo con Víctor Manuel Velasco Herrera, investigador del Instituto de Geofísica de la UNAM, un fenómeno similar o incluso más intenso que la Tormenta de Carrington de 1859 tendría efectos devastadores en los sistemas que sostienen la vida moderna.

Un evento de esta magnitud podría provocar la pérdida masiva de información almacenada en la nube, inutilizar dispositivos electrónicos, afectar redes eléctricas, comprometer el funcionamiento de satélites y poner en riesgo tecnologías avanzadas como las computadoras cuánticas. El resultado sería un colapso digital a escala global sin precedentes.

¿CÓMO PODRÍA AFECTAR UNA TORMENTA SOLAR EXTREMA?

Las tormentas solares extremas se originan a partir de súper llamaradas solares, explosiones de energía que ocurren cuando los campos magnéticos del Sol, asociados a las manchas solares, se reconfiguran de manera abrupta. Si la energía liberada alcanza la Tierra, puede desencadenar una tormenta geomagnética capaz de alterar de forma significativa los sistemas tecnológicos.

Velasco Herrera advirtió que la tecnología actual no está diseñada para resistir un fenómeno de esta naturaleza. Señaló que los sistemas electrónicos, las redes eléctricas interconectadas y las comunicaciones vía satélite, pilares de la sociedad contemporánea, se encuentran altamente expuestos ante una interrupción prolongada causada por una súper llamarada.

El riesgo se incrementa en el contexto del ciclo solar 25, iniciado en 2019 y cuyo máximo de actividad se prevé entre 2024 y 2026.

Durante este periodo ya se han registrado señales preocupantes, como la explosión solar más potente medida instrumentalmente en mayo de 2024, lo que activó las alertas entre los especialistas que monitorean la actividad solar.

Asimismo, la aparición cada vez más frecuente de auroras boreales en latitudes inusuales es una muestra de la intensidad con la que las partículas solares están interactuando con el campo magnético terrestre.

Este comportamiento refuerza la posibilidad de que se aproxime un evento comparable al de 1859, cuando las auroras fueron visibles incluso en regiones del Caribe.

La dependencia global de sistemas digitales convierte a múltiples sectores en altamente vulnerables. Desde cajeros automáticos y plataformas bancarias hasta el control del tráfico aéreo y las cadenas de suministro automatizadas, todo se sostiene sobre una red interconectada que podría colapsar ante un pulso solar de gran intensidad.

Entre los principales riesgos identificados se encuentran apagones eléctricos masivos causados por sobrecargas en transformadores, daños irreversibles a satélites de comunicación, navegación y meteorología, fallas en los sistemas de posicionamiento global (GPS) que afectarían el transporte aéreo, marítimo y terrestre, así como interrupciones prolongadas en telecomunicaciones y servicios digitales.

También existe la amenaza de pérdida de información crítica en servidores y centros de datos, particularmente aquellos que dependen de la nube, además de la inutilización de equipos electrónicos sensibles, incluidos dispositivos médicos y sistemas financieros.

El especialista recordó que la Tormenta de Carrington, ocurrida el 1 de septiembre de 1859, es el evento solar más intenso del que se tenga registro.

Fue documentado por el astrónomo británico Richard Carrington, quien observó una potente llamarada solar. Horas después, una tormenta geomagnética afectó las comunicaciones telegráficas en diversas regiones del mundo y generó auroras visibles en zonas poco habituales.

Aunque en el siglo XIX el impacto fue limitado debido a la escasa dependencia tecnológica, un fenómeno similar en la actualidad podría paralizar sectores estratégicos como la banca, las telecomunicaciones, el transporte, los servicios de emergencia y los sistemas financieros globales.

Velasco Herrera subrayó que hoy se cuenta con la información necesaria para reconocer que el riesgo es real.

Si bien no es posible determinar con exactitud cuándo ocurrirá una nueva súper llamarada solar, los expertos coinciden en que la preparación y el fortalecimiento de las infraestructuras serán claves para reducir los efectos de un eventual evento de esta magnitud.


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