Cuando la brasileña Emily de Souza, de 33 años, descubrió que podía reducir cuatro días de su condena por cada libro leído, encontró en la iniciativa una oportunidad para reconectar con un hábito que siempre había amado.
Como ella, decenas de miles de detenidos en Brasil —incluido el ex presidente Jair Bolsonaro— participan en este programa que permite acortar hasta 48 días de prisión al año mediante la lectura.
- La motivación de De Souza es doble: además de aliviar la rutina carcelaria, la posibilidad de reunirse antes con su hijo autista de nueve años le da un sentido profundo a cada página. "La lectura es un escape, me permite pensar en otras historias y no sólo en mí", afirma desde la prisión femenina Djanira Dolores de Oliveira, en Río de Janeiro.
- El programa, formalizado en 2012 y estandarizado en todo el país en 2021, ha ganado notoriedad tras la autorización del Supremo Tribunal Federal para que Bolsonaro participe. Más allá de la polémica, especialistas destacan que la iniciativa fomenta la educación y la reinserción social. "Cuando promovemos el conocimiento, devolvemos a la sociedad a alguien capaz de respetar las normas", explica Andréia Oliveira, coordinadora de prisiones femeninas en Río.
Los talleres literarios, dirigidos por profesores como Paulo Roberto Tonani, incluyen lectura, debate y la elaboración de reseñas o dibujos. Los títulos van desde clásicos como Crimen y castigo de Dostoievski hasta obras contemporáneas como Lágrimas insumisas de mujeres de Conceição Evaristo.
Para muchas internas, los libros son un refugio emocional frente al hacinamiento y las duras condiciones del sistema penitenciario brasileño, que en 2023 fue señalado por el Supremo Tribunal Federal por violaciones masivas de derechos humanos.
- Aunque el acceso al programa es desigual —con estados que ofrecen Kindles cargados con cientos de obras y otros donde la burocracia limita la participación—, las solicitudes de reducción de condena por lectura se han multiplicado por siete desde 2021. Para De Souza y muchas otras, cada libro representa más que un trámite judicial: es la posibilidad de soñar, dialogar con personajes y reafirmar que son más que un expediente.