- La Organización Mundial de la Salud (OMS) advierte que las bebidas alcohólicas y azucaradas se han vuelto cada vez más accesibles en términos de precio, lo que contribuye al incremento de enfermedades como obesidad, diabetes, problemas cardíacos y ciertos tipos de cáncer. Así lo señala en sus informes sobre el efecto de los impuestos aplicados a estos productos.
El organismo subraya que en la mayoría de los países no se gravan los jugos de fruta 100 %, los tés y cafés azucarados listos para consumir, ni las bebidas lácteas endulzadas —incluidos los sustitutos vegetales de la leche—, pese a que todos ellos contienen azúcares libres.
Además, revela que únicamente el 14 % de las naciones con sistemas de impuestos especiales, ya sean específicos o mixtos, ajustan automáticamente sus gravámenes conforme a la inflación.
- En sus Informes Mundiales sobre el Uso de los Impuestos al Alcohol y las Bebidas Azucaradas, la OMS insta a los gobiernos a incrementar de manera significativa la carga fiscal sobre estos productos. Señala que la falta de rigor en los sistemas tributarios permite que sigan siendo baratos, justo cuando los sistemas de salud enfrentan una presión creciente por enfermedades no transmisibles y lesiones prevenibles.
El mercado global de estas bebidas genera miles de millones de dólares en ganancias, pero los gobiernos apenas captan una fracción de ese valor mediante impuestos destinados a la salud.
- La OMS destaca que, en promedio, los impuestos al alcohol son bajos: 14 % en la cerveza y 22.5 % en los licores. En cuanto a las bebidas azucaradas, la carga fiscal también es mínima y mal diseñada, ya que representa apenas alrededor del 2 % del precio de un refresco común y suele aplicarse solo a un grupo limitado de productos, dejando fuera gran parte del mercado.
Finalmente, advierte que pocos países ajustan estos impuestos a la inflación, lo que facilita que las bebidas dañinas sean cada vez más asequibles.