Los conductores de taxis autorizados en el Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (AICM) reciben entre el 50 y 80 por ciento de cada viaje, mientras que los módulos expendedores de boletos se quedan con el resto, según las tarifas establecidas por los concesionarios.
Pasajeros consultados señalaron que, aunque Uber aplica un sistema de precios dinámicos que depende de la demanda, la disponibilidad de choferes y el tráfico, prefieren contratarlo porque sus tarifas resultan más bajas que las de los taxis del aeropuerto.
- Las agrupaciones de taxis permisionarios manejan precios que varían según la zona de destino, con tarifas que oscilan entre 200 y 1,400 pesos por trayecto dentro del área metropolitana y la zona conurbada. En las terminales 1 y 2 operan 11 asociaciones de transporte terrestre, entre ellas Taxi Ride, Yellow Cab, Sitio 300, Nueva Imagen, Confort, Casadey, Porto Taxi, Prho Taxi, T&M, PSTA y Aerotaxi, con alrededor de 1,500 unidades.
- De acuerdo con una tabla de costos, un viaje del AICM a Coyoacán cuesta entre 440 y 490 pesos: el módulo de boletos recibe 180 y el conductor 260, de los cuales debe cubrir una cuota mínima a su agrupación. Para trayectos más largos, como uno de 1,210 pesos, el módulo obtiene 210 y el operador 985.
Aun así, los usuarios aseguran que los taxis por aplicación digital son más económicos. Por ejemplo, Uber cobra hasta 300 pesos al llegar a San Ángel, 200 a Coyoacán y 350 al Estadio Azteca, tarifas que resultan casi la mitad de las autorizadas en el aeropuerto.
- Por ello, muchos pasajeros continúan contratando el servicio por aplicación, esperando a los vehículos fuera de los accesos principales de las terminales, pese a que su operación dentro de la zona federal está prohibida. Oficialmente, los puntos de abordaje permitidos se encuentran en el Circuito Interior Boulevard Puerto Aéreo (Terminal 1) y en la avenida Fuerza Aérea Mexicana (Terminal 2), aunque pocos usuarios cumplen con esta disposición.
El director del AICM, almirante Juan José Padilla Olmos, aseguró que trabajan con las empresas de taxis autorizados para "rendir buenas cuentas" y mejorar el servicio.