Aunque muchas personas la pasan por alto al cepillarse los dientes, la lengua puede ser una aliada para detectar problemas de salud.
De acuerdo con especialistas en salud bucal, el color, la textura y la presencia de manchas o capas blanquecinas pueden ofrecer señales sobre el estado del organismo.
Una lengua rosada y ligeramente húmeda suele considerarse normal. Sin embargo, cuando presenta cambios persistentes, podría ser un indicio de alguna afección.
- Blanca: Puede deberse a una acumulación de bacterias, hongos como la candidiasis o una higiene bucal deficiente.
- Rojo intenso: En algunos casos está relacionado con deficiencia de vitamina B12 o ácido fólico, fiebre escarlata o enfermedad de Kawasaki.
- Amarilla: Suele asociarse con tabaquismo, mala higiene o proliferación de bacterias.
- Morada o azulada: Puede indicar problemas de circulación o una baja oxigenación de la sangre.
- Pálida: En ocasiones está vinculada con anemia o falta de hierro.
Los especialistas aclaran que un cambio de color no siempre significa una enfermedad grave, ya que también puede estar relacionado con alimentos, bebidas o medicamentos.
Sin embargo, si la alteración persiste por más de dos semanas, aparece dolor, sangrado, úlceras o dificultad para mover la lengua, recomiendan acudir a un médico o dentista para una valoración.
Observar la lengua durante la rutina de higiene bucal puede convertirse en un hábito sencillo que ayude a detectar oportunamente algunos problemas de salud y recibir atención médica cuando sea necesario.