La contaminación del río Tijuana se ha convertido en una de las crisis ambientales y sanitarias más graves en la frontera entre México y Estados Unidos, debido al constante vertimiento de aguas residuales que cruzan hacia territorio estadounidense y afectan tanto a comunidades mexicanas como al sur de California.
El problema, originado por el crecimiento desordenado de Tijuana y las deficiencias históricas en infraestructura de drenaje y saneamiento, ha provocado que miles de litros de aguas negras recorran diariamente el cauce del río hasta desembocar en territorio estadounidense y en el Océano Pacífico.
Especialistas y organizaciones ambientales advierten que la situación ya representa una emergencia de salud pública, pues la contaminación afecta playas, humedales, ecosistemas y genera aerosoles contaminantes que pueden ser respirados por la población de ambos lados de la frontera.
De acuerdo con reportes y estudios binacionales, gran parte del problema se concentra en la incapacidad del sistema de tratamiento de aguas residuales para procesar el volumen generado por una ciudad que actualmente supera los 2 millones de habitantes.
Las autoridades estadounidenses han incrementado la presión sobre México para frenar las descargas de aguas negras al río Tijuana y atender el deterioro del estuario de Tijuana, considerado el humedal costero más grande del sur de California.
Organizaciones civiles señalan que el río fue utilizado durante décadas como base del sistema de drenaje urbano, permitiendo que descargas domésticas, industriales y asentamientos irregulares terminaran vertiendo residuos directamente al cauce.
Aunque Tijuana cuenta con 18 plantas de tratamiento de aguas residuales, especialistas aseguran que varias no operan correctamente o funcionan de manera intermitente, provocando que miles de litros sin tratamiento lleguen al río y posteriormente al mar.
Los monitoreos realizados por Cofepris han catalogado varias playas de Tijuana y Rosarito como no aptas para uso recreativo debido a los altos niveles de contaminación bacteriológica, superando ampliamente los límites permitidos para actividades humanas.
En Estados Unidos, la contaminación también mantiene cerradas playas del sur de California y ha generado preocupación por el impacto ambiental y económico en comunidades costeras.
Estudios recientes advierten que más de tres cuartas partes de la red de alcantarillado de Tijuana requieren rehabilitación urgente y que la infraestructura hídrica se encuentra en estado crítico debido a décadas de rezago y falta de inversión.
Ante esta situación, autoridades y organizaciones de ambos países impulsan proyectos binacionales para ampliar plantas de tratamiento, rehabilitar colectores, reforzar el financiamiento y mejorar la supervisión ambiental.
- La crisis del río Tijuana se ha convertido en un tema prioritario en la relación bilateral entre México y Estados Unidos, especialmente en medio de las discusiones comerciales y ambientales rumbo a la revisión del T-MEC.