- De viaje para 2026: del bienestar a la hiperpersonalización.
De cara a 2026, el turismo atraviesa una transformación de fondo. Los viajeros están redefiniendo sus prioridades y demandan propuestas más específicas, donde el bienestar, la tecnología, la conexión emocional y las experiencias temáticas adquieren mayor relevancia.
Así lo anticipa Booking.com, que identifica nueve tendencias clave que influirán en la elección de destinos, hospedajes y actividades.
Luiz Cegato, gerente de Comunicaciones y Relaciones Públicas de Booking.com para América Latina, explicó que este cambio no es menor, ya que modifica la manera de planear, consumir y evaluar los viajes, y obliga a destinos, hoteles y plataformas a operar con un mayor nivel de personalización.
Las Predicciones de Viaje 2026 de Booking.com se basan en una encuesta aplicada a 29,733 adultos en 33 países y territorios, realizada entre julio y agosto de 2025.
En México, la muestra fue de 1,003 personas. Los resultados muestran a un viajero más intencional, con decisiones informadas, mayor apertura al uso de herramientas digitales y motivaciones emocionales más visibles.
Entre las tendencias destaca el crecimiento de las escapadas "romantásticas", que combinan romance y fantasía. El 88% de los viajeros mexicanos manifestó interés en visitar destinos inspirados en universos ficticios, lo que abre oportunidades para experiencias inmersivas, rutas temáticas y hospitalidad con narrativa apoyada en Inteligencia Artificial.
También sobresalen las casas humanoides, es decir, hospedajes con robots y sistemas automatizados. El 91% de los encuestados estaría dispuesto a reservar una vivienda con este tipo de tecnología, principalmente para tareas prácticas como limpieza o cocina, además de eficiencia operativa y sostenibilidad.
Otra tendencia es la llamada "prueba viajera", donde el viaje funciona como una forma de evaluar la convivencia con una posible pareja, colegas o nuevas amistades. El 79% de los viajeros mexicanos consideraría este tipo de experiencia, impulsando formatos colaborativos y destinos que ponen a prueba la adaptabilidad y la convivencia.
En el ámbito gastronómico, los souvenirs culinarios se consolidan como una extensión cultural del viaje. El 78% considera viable adquirir productos comestibles o de cocina con identidad local, y el 52% incluso viajaría a un destino reconocido por este tipo de artículos.
La espiritualidad también influye en la planificación turística. Bajo la tendencia de los viajes "destinados", el 46% modificaría o cancelaría planes si un guía espiritual lo recomienda, mientras que el 38% lo haría en función del horóscopo. Esto impulsa experiencias ligadas a astrología, fases lunares, solsticios y retiros de bienestar.
El cuidado personal evoluciona hacia las glowcations, viajes enfocados en el cuidado de la piel y el descanso profundo. El 92% de los viajeros mexicanos mostró interés en este tipo de vacaciones, con tratamientos personalizados, suites de sueño y experiencias sensoriales, además del uso de IA para identificar destinos según necesidades cutáneas.
Los hobbies silenciosos reflejan una búsqueda de tranquilidad y contacto con la naturaleza. El 47% viajaría con el objetivo de reducir estímulos, realizando actividades como observación de aves, pesca o recolección, con tecnología discreta como apoyo.
La nostalgia impulsa los viajes retro, donde la tecnología ayuda a recrear recuerdos personales. El 79% consideraría viajar para revivir una experiencia o imagen del pasado, favoreciendo el turismo intergeneracional y propuestas centradas en la memoria y el patrimonio.
Finalmente, las victorias cotidianas amplían los motivos para viajar. El 73% afirma no necesitar una razón específica para reservar, dando paso a microcelebraciones por logros personales, bienestar o cierres emocionales, lo que impulsa viajes más frecuentes y de corta duración.
Cegato concluyó que estas nueve tendencias —fantasía, casas automatizadas, viajes de prueba, recuerdos culinarios, astrología, glowcations, hobbies silenciosos, nostalgia y celebraciones personales— reflejan un turismo cada vez más intencional, donde la decisión de viaje se relaciona más con la identidad, el bienestar y la emoción que con el precio o la estacionalidad.