Coleccionar arte es un placer que toma tiempo

La exposición de arte pictórico en Tabasco refleja la dedicación de José Godoy a la cultura local.

 AUTORES TABASQUEÑOS
  • Sobre el coleccionismo de arte pictórico en Tabasco se dicen muchas cosas en sordina, por ejemplo, que es una actividad que solo pueden realizar los políticos, funcionarios de gobierno y gente con sobrado poder económico, pero el maestro y coleccionista José Godoy parece ir en contra de esa opinión, él simplemente ha vivido cerca de los artistas en los cafés, de las exposiciones en las galerías, y ha invertido todo su salario de maestro de preparatoria.

Ese placer por coleccionar pintura de autores tabasqueños inició a finales del siglo pasado cuando aún era un joven estudiante de secundaria que se enamoró de un libro de pintura que atesoró soñando que algún día recortaría las reproducciones y las enmarcaría para colgarlas en las paredes de la casa que imaginaba.

  • El entonces joven tabasqueño nacido el 18 de diciembre de 1964, en Villahermosa, guardó ese proyecto y salió de su estado para estudiar su carrera universitaria, tras su regreso a su ciudad natal comenzó a frecuentar el Restaurante-café La Alianza -porque ocupaba la planta baja del edificio donde antes estuvo la escuela de idiomas La Alianza Francesa-, legendario lugar donde se reunía el grueso de la comunidad cultural villahermosina.
  • José del Carmen Godoy Gómez sigue frecuentando los cafés, y forma parte de los coleccionistas que, en conjunto, da cuenta de la historia del arte pictórico tabasqueño como se puede observar en la exposición temporal "Coleccionismo en Tabasco. Colecciones particulares" que reúne 39 piezas con fechas de producción que van de 1970 a 2026 y se presenta en el Centro Cultural Villahermosa. El coleccionismo de arte pictórico en Tabasco es un patrimonio en su doble sentido: el de patrimonio privado pero también de patrimonio cultural del imaginario artístico contemporáneo que genera identidad cultural, concuerda Godoy -como le llaman con afecto sus amigos y artistas locales- en la entrevista que acepta precisamente en uno de los cafés más concurridos de la ciudad. Y se agradece porque son tiempos peligrosos como para presumir del "outfit" cultural por modesto que sea.


  • -A partir de la colección en la que compartes créditos, platícanos de tus inicios en esta actividad, ¿cuál fue tu primera obra?
-Yo comencé a coleccionar hace más de treinta años pero no lo hice -ni lo hago- porque tuviera dinero sino porque me llamaban mucho la atención las reproducciones de arte en los libros. Recuerdo que me fui a estudiar a Monterrey, regresé y me integré como maestro en el Cobatab, y también comencé a frecuentar el Café La Alianza, ahí me presentaron a los poetas Ramón Bolívar, Salvador Córdova León, Gladys Fuentes, a los pintores Fontanelly Vázquez, Edén García, Jorge del Moral, Ramón Briones, Xóchitl Balcázar, Atilano Caña, y muchos otros. Llegaba a ese lugar casi todos los días y platicaba 
mucho con ellos. En una de esas tantas charlas pero en otro café el pintor Edén García pasó y escuchó lo que le comentaba a un escritor, él iba hacia la Galería El Jaguar despertado a desmontar su exposición, de regresó, me regaló una de sus obras: Aquí tienes, me dijo, es el primer cuadro de tu colección, y ese es el que está ahorita en la exposición del CCV. La segunda obra si la compré, es un Fontanelly. La adquirí durante el viaje que hicimos a la Ciudad de México para celebrar que Andrés Manuel López Obrador sería el presidente del PRD, "Fonta" se había quedado corto en sus gastos de festejo. A los pintores siempre los consideraba personajes muy lejanos, pero yo seguí haciendo amigos, como la pintora Xóchilt Balcázar y Ramón Briones que me vendían alguna de sus piezas a "precio de amigo" y en abonos. Siempre hacíamos un trato: Si te sale un comprador que te pague de inmediato, véndela, luego me haces una a mí. Seguí comprando con la esperanza de arreglar mi casa algún día. Mientras, con la asesoría de los propios autores los mandaba a enmarcar. Tardé más de 10 años en terminar mi casa y cuando lo logré, empecé a colgar los cuadros.
  • -¿Cómo elegías en ese inicio?
-Guiado por los afectos, las recomendaciones de escritores y los propios artistas, y porque me enamoraba de los cuadros. No había una intención de coleccionar sino de algo parecido al gozo, al placer, de tener conmigo algo que me gustaba. Además confiaba en ellos, aún lo hago, no ven como un cliente sino como un amigo. Claro que algunos me jugaron gacho, les daba un anticipo y luego me decían: sabes que, ya no te lo venderé, pero no me devolvían el dinero. Eso me pasó con varios pintores.

-¿Te imaginaste que tendrías una colección de arte?
-No, nunca. Ahora tengo más de cincuenta obras y muchas de ellas son de autores que ya 
fallecieron.

  • -Y ¿cuál es tu autor favorito?
-Mira, hay obra de autores que por una y otra razón tiene mucha presencia en mi vida como la Fontanelly Vázquez, pero sin duda la obra de Edén García es mi... olvídate. El está en primer lugar. Como me ha dado cuenta que en mi colección tengo algunos vacíos, ahora me acerco a los autores y les digo yo quiero tener un cuadro tuyo, nos ponemos de acuerdo, y ellos siguen haciendo lo que saben hacer: Marcio López, Mario Ávila, por ejemplo. No tengo nada de Níger Madrigal y espero lograrlo.


-¿Solo autores tabasqueños?
-Sí, tengo por ahí un autor nacional, pero en general solo tengo obra de "la perrada" como le llamaba Fonta a los pintores jóvenes.

  • -En algún momento pasaste de la celebración a la preocupación: qué harás con ese patrimonio?
-Eso me lo han preguntado muchas veces y la verdad no tengo una respuesta, por lo pronto he pensado en un catálogo, luego está el asunto del mantenimiento, el resguardo, y a quién se lo dejaría. Yo siento que tengo que dejársela a alguien y al que más confianza le tengo es a Ramón Briones, es una persona que siempre me ha apoyado en el mantenimiento, pero también está Edén García que siempre me orienta con sus consejos sobre apreciación crítica.

-¿No has pensado en vender algunos?
-No porque cada cuadro tiene para mí una historia, algo que la hace cercana. Yo me puedo pasar muchas horas viendo un cuadro mientras pasa el día. Coleccionar toma tiempo y comprender una obra es un placer que toma más tiempo.

  • -¿Y qué sigue?
-Mira -dice mirando a la calle- otras cosas que colecciono son libros de arte, tengo más de 200, y me gustaría en mi retiro como maestro poner una cafetería con esa colección de libros para que los lean o miren por lo menos las personas que lleguen a ese café, pero eso es un sueño guajiro.