Trump advierte a Irán sobre participación en Copa Mundial FIFA 2026

Las declaraciones de Trump generan controversia en relación a la seguridad de Irán en el torneo

NO DEBERÍA JUGAR EL MUNDIAL 2026

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, generó controversia este jueves 12 de marzo de 2026 al declarar en su plataforma Truth Social que la selección nacional de fútbol de Irán no debería participar en la Copa Mundial de la FIFA 2026, que se disputará en Norteamérica, argumentando que sería por "su propia vida y seguridad".

Estas palabras surgen en medio de un agudo conflicto en Medio Oriente, iniciado el 28 de febrero por acciones militares de Washington e Israel contra instalaciones iraníes, lo que ha escalado tensiones regionales y puesto en jaque la participación de equipos de naciones involucradas en el torneo.

Trump, conocido por su estilo directo y provocador, matizó que, aunque los jugadores iraníes serían "bienvenidos" en suelo estadounidense, su presencia representaría un riesgo innecesario dada la volatilidad geopolítica actual.

Solo dos días antes, el martes 10 de marzo, Trump había recibido en la Casa Blanca al presidente de la FIFA, Gianni Infantino, en una reunión que abordó explícitamente la "situación actual en Irán". Infantino, en un comunicado posterior, confirmó que el mandatario republicano reiteró su compromiso:

IMPACTO DEL CONFLICTO EN MEDIO ORIENTE EN LA COPA MUNDIAL

Esta postura aparente contradicción —acogerlos pero desaconsejar su viaje— refleja la complejidad diplomática del momento. Infantino, por primera vez desde el estallido del conflicto, se pronunció sobre el tema, destacando el rol neutral del fútbol como puente para el diálogo.

Cabe recordar que en diciembre de 2025, el suizo creó el "Premio de la Paz de la FIFA" y se lo otorgó personalmente a Trump, consolidando una relación cercana que ha facilitado discusiones sobre megaeventos deportivos en tiempos de crisis.

El contexto del conflicto añade capas a las declaraciones de Trump. Irán, bajo sanciones intensas y presiones militares, enfrenta acusaciones de apoyo a grupos proxy en Líbano y Yemen, lo que ha llevado a bombardeos selectivos contra su programa nuclear y bases de la Guardia Revolucionaria.

Trump, en esta semana, también intervino en un caso humanitario relacionado: pidió al gobierno australiano que otorgara asilo a jugadoras de la selección femenina iraní que se negaron a cantar el himno nacional antes de un partido de la Copa de Asia Femenina.

Estas atletas, temiendo represalias severas del régimen teocrático de Teherán —donde la disidencia se castiga duramente—, solicitaron protección. Australia accedió, concediendo asilo a las cinco jugadoras que optaron por quedarse, un gesto que subraya las divisiones internas en Irán respecto a derechos de las mujeres y libertades civiles.

Las palabras de Trump reverberan en el mundo del fútbol, donde el Mundial 2026 promete ser el más expansivo de la historia con 48 equipos y sedes en tres países. Norteamérica espera atraer a millones de fanáticos, generando miles de millones en ingresos turísticos y comerciales.

Sin embargo, precedentes como la exclusión de Rusia en la Copa del Mundo 2022 por la invasión a Ucrania avivan temores de que geopolítica interfiera nuevamente. La FIFA, bajo Infantino, ha defendido la universalidad del deporte, pero presiones de potencias anfitrionas podrían inclinar la balanza.

Para México, Estados Unidos y Canadá —coanfitriones—, cancelaciones o boicots amenazan logística y reputación. Trump, con su influencia en el Congreso y aliados globales, posiciona estas declaraciones como una advertencia velada: priorizar la seguridad sobre la inclusión en un torneo que ya enfrenta retos como violencia en México y disputas laborales en estadios.

  • Esta intervención de Trump no solo cuestiona la viabilidad de Irán en el torneo, sino que invita a reflexionar sobre el rol del fútbol en conflictos globales. 

¿Podría la FIFA optar por neutralidad estricta o ceder a presiones de seguridad? Mientras tanto, selecciones como la de México, liderada por figuras como Sheinbaum, avanzan en preparativos, apostando por la realización íntegra del evento como símbolo de unidad.