Equipo Femenil de Barcelona impone nuevo récord de asistencia en el Camp Nou en semifinal de la Champions

La escuadra azulgrana lució ante 91 mil 648 aficionados en su victoria de 5-1 sobre el Wolfsburgo

El Barcelona dio un paso de gigante para estar en la final de la Liga de Campeones al vencer por 5-1 al Wolfsburgo en la ida de las semifinales en un Camp Nou otra vez de récord que vivió una tarde mágica gracias al juego de su equipo y a los goles de Aitana Bonmatí, Caroline Graham Hansen, Jennifer Hermoso y Alexia Putellas en dos ocasiones, que tuvieron la réplica del de Jill Roord.

Por segunda vez en un mes el Camp Nou logró batir el récord mundial de asistencia en un partido de futbol femenino. En los cuartos de final ante el Real Madrid presenciaron el encuentro 91 mil 553 aficionados. Este viernes ante el Wolfsburgo fueron 91 mil 648 las personas que dejaron una estampa histórica en el feudo azulgrana. 


El ambiente volvió a ser espectacular, de noche de gala a pesar de que la luz solar primaveral impregnó el Camp Nou durante todo el encuentro mientras los aficionados levantaban al viento sus banderas con los colores azulgranas y de la enseña catalana prácticamente sin cesar porque el Barça no paró de darles motivos para la alegría.

Aún no se había llegado al minuto 3 del partido cuando Fridolina Rolfö, ex jugadora del Wolfsburgo, sacó en largo una falta más allá del centro del campo buscando la espalda de la defensa rival, donde encontró a Aitana Bonmatí, que definió por bajo ante Almuth Schult para poner el 1-0. El Wolfsburgo, que contó con la importante baja de la centrocampista Lena Oberdorf, quedó en estado de shock y la misma Rolfö y Ana Crnogorcevic en dos ocasiones hubiesen podido hacer el segundo para el Barça poco después. De hecho, la nueva cita con el gol no tardó en llegar.

En el minuto 10, Caroline Graham Hansen, que tan solo hace unos días superó el coronavirus, dejó sentada en el área a Joelle Wedemeyer con un recorte matemático antes de enviar el balón a la escuadra para hacer el 2-0. Otra dosis de euforia en el Camp Nou