El Comité Olímpico Internacional (COI) anunció este jueves una nueva política que veta a deportistas transgénero de la categoría femenina de los Juegos Olímpicos.
La entidad sostiene que esta categoría estará reservada únicamente a mujeres biológicas, cuya condición de sexo se determinará mediante una prueba única del gen SRY, presente en quienes desarrollaron sexualmente como varones.
Señaló el COI.
Hasta ahora, el COI —desde 2021— había dejado a cada federación internacional la elaboración de sus propias normas sobre la participación de atletas transgénero e intersexuales. Con la nueva norma, la organización busca un criterio único y vinculante:
Las atletas que deseen competir en la categoría femenina deberán demostrar que no portan el gen SRY, considerado como indicador fijo de un desarrollo sexual masculino.
La medida entra en vigor inmediato para competiciones de élite bajo el amparo del COI (incluyendo los Juegos Olímpicos), aunque no es retroactiva ni afecta a deportes de base o amadores.
JUSTIFICACIÓN DEL COILa nueva presidenta del COI, Kirsty Coventry, afirma que el pequeño margen que separa la medalla de oro del resto hace que se considere injusto y potencialmente inseguro permitir que atletas que han desarrollado un cuerpo masculino compitan en la categoría femenina.
Indicó Coventry, citando la equidad y la seguridad como pilares de la decisión.
REACCIONES Y CONTEXTOLa medida pone fin a una etapa de flexibilización de 2016, cuando el COI facilitó la participación de atletas transgénero sin exigir cirugía de cambio de sexo, y marca un giro conservador después de que legisladores y movimientos de ciertos países presionaran por restricciones más estrictas en el deporte femenino.
- Organizaciones de derechos humanos y grupos LGTBI ya han criticado la norma por discriminatoria y patologizante hacia las personas trans.
En la práctica, el impacto inmediato sobre el número de deportistas trans que compiten a nivel olímpico es limitado —no se conoce de ninguna mujer trans que haya participado en París 2024—, pero el cambio reconfigura el marco de inclusión del deporte olímpico hacia un modelo de sexo biológico estricto en la pista y de un profundo debate ético en la sociedad.