- Conflicto entre inclusión y valores culturales
La FIFA anunció que permitirá la entrada y exhibición de banderas arcoíris y otras insignias relacionadas con orientación sexual e identidad de género en el partido entre Egipto e Irán, programado en Seattle durante la fase de grupos del Mundial 2026.
La decisión se produce en un contexto de tensión: el encuentro coincidirá con el fin de semana del Orgullo en la ciudad, mientras que ambos países imponen sanciones penales contra relaciones entre personas del mismo sexo y expresaron su rechazo después del sorteo.
En un comunicado, la FIFA afirmó que:
El organismo añadió que:
La FIFA precisó que esos elementos se permitirán siempre que se utilicen "de manera coherente con el código", que limita el tamaño de las banderas o pancartas y prohíbe los elementos considerados "políticos".
Asimismo, el organismo se distanció de las festividades del Orgullo, subrayando que las celebraciones las organiza el comité local del Mundial en Seattle y no la federación internacional.
En enero, el presidente de la FIFA, Gianni Infantino, negó la existencia de un partido oficial del Orgullo y aclaró ante la revista suiza Die Weltwoche que "no habrá ningún 'Partido del Orgullo' en el Mundial". Infantino explicó además:
La decisión revive comparaciones con la Copa Mundial de 2022 en Qatar, cuando la FIFA amenazó con mostrar tarjetas amarillas a los capitanes que llevaran el brazalete "OneLove", alegando sus normas contra los lemas políticos.
Con ese antecedente, el permiso para banderas arcoíris en Seattle representa un punto de fricción entre la apuesta por la inclusión de la FIFA y las sensibilidades culturales y legales de las selecciones implicadas.
Los organizadores locales de Seattle defendieron la coincidencia temporal como una oportunidad para visibilizar el movimiento del Orgullo. Hedda McLendon, del comité organizador local de la Copa del Mundo de Seattle, dijo a Reuters que:
Egipto e Irán manifestaron previamente su oposición a que el partido se vincule con actividades del Orgullo, argumentando que chocharía con valores culturales y religiosos. Las federaciones y representaciones diplomáticas de ambos países han reiterado que ese tipo de manifestaciones no encajan en sus marcos normativos.
La FIFA indicó que mantendrá la aplicación del Código de Conducta en los estadios y supervisará que los elementos permitidos se utilicen "de manera coherente con el código". Las autoridades locales de Seattle y los organizadores del Mundial serán responsables de la implementación práctica de las normas en el estadio donde se dispute el encuentro.