El fútbol es un deporte de todos, y su máxima celebración, la Copa del Mundo, debe mantenerse cerca de la gente.
Casi un siglo de historia ha consolidado esta idea, y ahora que México será una de las tres sedes del Mundial 2026 y el único país en organizarlo por tercera vez este principio cobra aún más relevancia: ¿cómo lograr que la experiencia sea accesible, inclusiva y memorable para todos?
- Esta es la misión que guía a Coca Cola, el patrocinador más antiguo de la Copa del Mundo, vinculado oficialmente al torneo desde 1974 y con presencia publicitaria desde los años cincuenta.
Para la empresa, "el Mundial es de todos y ese espíritu no debe perderse", explica Patricio Caso Prado, vicepresidente de comunicaciones, sostenibilidad y asuntos públicos de la marca. "Es un evento social y un hecho histórico que todos queremos vivir de alguna forma", agrega.
Más allá de los partidos en los estadios, Coca Cola organiza junto a la FIFA una gira del trofeo mundialista, que en esta ocasión será inédita por la duración y la cantidad de localidades que visitará en México.
El trofeo saldrá de Zúrich, Suiza, para permitir que aficionados de todo el país puedan acercarse a esta pieza emblemática.
A diferencia de giras anteriores, que se limitaban a las principales ciudades, en 2026 el recorrido será más extenso por México, visitando diez destinos durante 27 días, con el objetivo de que alrededor de 170 mil personas puedan contemplar el trofeo.
Se eligieron espacios de exhibición populares para que comunidades que normalmente no tienen acceso a estas experiencias puedan sentir la emoción del Mundial.
"La gira llegará más allá de nuestras ciudades mundialistas tradicionales. Visitaremos lugares donde la población nunca había tenido contacto con el trofeo", explica Caso Prado, recordando el éxito de la exhibición previa en Iztapalapa durante Qatar 2022, que atrajo a más de 30 mil visitantes en solo unos días.
El objetivo es que la Copa llegue al mayor número de personas posible, de manera gratuita y espectacular. En esta ocasión, el trofeo recorrerá poblaciones desde Chihuahua hasta Yucatán, permitiendo que los mexicanos vivan de cerca la pasión por el Mundial.
El trofeo, de más de seis kilos y con una esfera que replica la Tierra, genera devoción entre los aficionados.
Aunque solo pueden tocarlo los campeones y los mandatarios de las selecciones ganadoras, quienes lo ven en las exhibiciones se fotografían junto a él, simulan besarlo y experimentan la magia que irradia este símbolo del fútbol.
Durante el recorrido de 2026, México será la primera parada, seguido por Estados Unidos y Canadá, regresando al país antes del partido inaugural el 11 de junio. México no solo destaca por ser sede histórica en 1970 y 1986, sino también por la pasión intensa con la que vive cada Mundial.
Coca Cola busca que esta Copa deje una huella social. A través de su fundación, instalará sistemas de captación de agua pluvial en escuelas periféricas de las ciudades sede, garantizando acceso a agua potable y creando un legado más allá del deporte.
Como concluye Caso Prado: "Queremos que este Mundial llegue a todos los rincones de México, que todos puedan vivirlo y que deje un impacto positivo en nuestra sociedad"