Los "Leopardos" de la República Democrática del Congo regresaron a Kinshasa como héroes nacionales tras conseguir uno de los boletos más esperados de su historia: la clasificación a la Copa del Mundo 2026, tras 52 años de ausencia de un torneo de selecciones de fútbol.
Este domingo, la selección se presentó en el aeropuerto de Kinshasa, donde fue recibida por miles de personas que se manifestaron en las calles con banderas, cantos, tambores y bocinas, en una escena de patriotismo desbordado.
La ciudad pareció detenerse para celebrar el regreso de la selección a un Mundial, algo que el país no vivía desde la participación de Zaire en Alemania 1974.
- El recibimiento fue organizado por el presidente Félix Tshisekedi y la Federación de Fútbol de la RDC, que convocaron a la población para que acompañara a los futbolistas en su regreso.
La jornada se convirtió en un evento casi de Estado, con culto al fútbol y al orgullo nacional, mientras los jugadores bajaban del avión sonriendo, saludando y respondiendo a los abrazos y vítores desde lo alto de un vehículo abierto.
FIESTA QUE VA MÁS ALLÁ DEL ESTADIOEn medio de la euforia, algunos jugadores se montaron a la fiesta con detalles curiosos: llevan consigo sombreros de mariachi que les regalaron durante su estancia en Guadalajara, escenario donde vencieron a Jamaica 1‑0 en el Repechaje Intercontinental, anotando el gol de la victoria el defensa central Axel Tuanzebe en el minuto 100.
La algarabía no se limitó a la selección: en Kinshasa se vivió una noche prácticamente sin sueño, con barrios enteros saliendo a la calle, sonando bocinas, cantando el himno y bailando, mientras el propio presidente participó de los festejos en la vía pública, compartiendo la alegría con ciudadanos lluvia incluida.
EL MUNDIAL 2026 Y EL GRUPO KCon su triunfo sobre Jamaica, la RDC se convirtió en el 47.º clasificado oficial al Mundial 2026, que se disputará en Estados Unidos, México y Canadá, y quedó asignada al Grupo K, donde se enfrentará a Colombia, Portugal (con Cristiano Ronaldo) y Uzbekistán.
La afición congoleña ya ha comenzado a lanzar mensajes deportivos a rivales como Portugal, proyectando la ilusión de que su selección pueda sorprender en el grupo y llevar al país de nuevo a instancias avanzadas de un Mundial.
REPERCUSIONES FUERA DEL PAÍSLa celebración se prolongó más de lo previsto por FIFA, ya que el reglamento obligaba a que los jugadores regresaran a sus clubes 48 horas después del partido.
Sin embargo, la importancia histórica del hito hizo que muchos siguieran en Kinshasa, con consecuencias en ligas europeas; por ejemplo, el Lille se quedó sin Chancel Mbemba y Ngal´ayel Mukau para el clásico ante Lens en la liga francesa, lo que ha generado debate sobre cuándo la celebración nacional choca con compromisos deportivos profesionales.