La entrega de la Trump Gold Card a Nicki Minaj combina un fuerte componente simbólico con beneficios concretos en materia migratoria, en un contexto marcado por el respaldo público de la rapera hacia el expresidente Donald Trump.
- En primer lugar, este documento le concede a Minaj el estatus de Residencia Permanente en Estados Unidos.
La Trump Gold Card es un programa de visado acelerado, concebido como una versión “mejorada” de la Green Card tradicional, implementado por la administración Trump a finales de 2025.
Para la cantante, originaria de Trinidad y Tobago y llegada a Estados Unidos como inmigrante, recibir esta tarjeta representa la formalización definitiva de su estatus legal en el país.
Bajo esta categoría, la residencia se otorga a personas con habilidades consideradas “extraordinarias” o “excepcionales”. Se estima que el costo general de este programa ronda el millón de dólares, mientras que la versión “Platinum” puede llegar hasta los cinco millones.
Además del reconocimiento legal, recibir la tarjeta directamente del presidente implica un aval simbólico que la posiciona como “Aliada Estratégica” dentro del círculo cercano de la administración.
Nicki Minaj se ha declarado públicamente como la “fan número uno” de Trump y ha defendido su gestión en diversos eventos, incluido Turning Point USA.
Este acercamiento también incluye una dimensión social, pues la cantante ha anunciado que donará entre 150,000 y 300,000 dólares a las “Trump Accounts”, un programa de ahorro e inversión destinado a niños estadounidenses.
Finalmente, la entrega de la Trump Gold Card actúa como una protección frente a críticas o intentos de cuestionar su permanencia en el país.
Recientemente, circuló en redes sociales una petición con más de 70,000 firmas que solicitaba la deportación de Minaj a Trinidad y Tobago debido a sus posturas políticas. La tarjeta dorada funciona como un respaldo oficial que garantiza legalmente su residencia, neutralizando cualquier intento de cuestionar su estatus migratorio.
En conjunto, este acto no solo regulariza su situación en Estados Unidos, sino que refuerza su posición política y mediática, consolidándola como una figura influyente y cercana a la administración Trump.