A unos 10 kilómetros al sureste del centro histórico de Módena, en la región italiana de Emilia-Romagna, se encuentra la Casa Museo Luciano Pavarotti.
un espacio que permite conocer no solo al célebre tenor, sino también al hombre detrás de la leyenda, su carácter cercano y los lazos de amistad que cultivó con grandes personalidades del mundo.
- El museo conserva objetos personales, cartas, fotografías familiares y espacios que mantienen intacta la esencia de su vida cotidiana.
Dividido en 12 salas, ofrece recorridos guiados en varios idiomas, mientras la voz de Pavarotti interpretando arias acompaña la visita, creando una experiencia que une su vida privada con su carrera artística.
Inaugurada en 2015 por Nicoletta Mantovani, su viuda, la antigua residencia del tenor permite al visitante explorar cómo cantaba, enseñaba a jóvenes, cocinaba, jugaba y pintaba.
La villa, construida según los diseños proporcionados por Pavarotti, se extiende sobre casi dos hectáreas e incluye establos y una escuela de equitación.
Reflejando su pasión por los caballos. Allí también organizó sus famosos conciertos benéficos Pavarotti & Friends, en los que compartía escenario con grandes artistas para recaudar fondos humanitarios. Los visitantes pueden ver extractos de estos eventos y numerosas fotografías con sus amigos y colegas.
Cada detalle de la casa, desde los techos y pisos de madera hasta la iluminación, refleja su gusto y carácter generoso.
Además de su vida doméstica, se exhiben trajes escénicos, videos, correspondencia con celebridades como la princesa Diana, Frank Sinatra o Bono, y reconocimientos obtenidos durante más de cuatro décadas sobre los escenarios más importantes del mundo.
Entre sus logros, en 1998 fue nombrado Mensajero de la Paz por la ONU.
Pavarotti también era un apasionado de la cocina y solía preparar comidas para sus invitados; algunas de sus recetas fueron publicadas en un libro de cocina. Otros espacios muestran regalos de admiradores, objetos personales y escenas de su vida tras bambalinas.
Entre sus colecciones destacan cartas autografiadas de músicos italianos clásicos, notas de sus actuaciones y un talismán, un clavo doblado que consideraba de buena suerte. Su icónico pañuelo, usado en los escenarios, surgió como un recurso para controlar su gestualidad.
Más allá de la ópera, Pavarotti fue un fenómeno cultural que acercó este arte a un público masivo. Su carrera comenzó en 1961 con La bohème y lo llevó a teatros de todo el mundo, siendo famoso también por Los tres tenores, cuyo primer concierto en la Copa Mundial de 1990 fue visto por millones.
El recorrido por la casa incluye su dormitorio, el baño con sauna y fotografías familiares, especialmente de su hija Alice, nacida en 2003. Pavarotti vivió aquí probablemente su último año de vida y falleció el 6 de septiembre de 2007, acompañado de su familia. Sus restos descansan en Montale Rangone, cerca de su hogar.
La Casa Museo Luciano Pavarotti conserva vivo el legado del tenor, mostrando su talento, humanidad y generosidad, recordando a los visitantes que su influencia va más allá de la ópera.
Su vida y carrera también fueron retratadas en el documental de Ron Howard de 2019, que celebra su prolífica trayectoria y su impacto en el mundo.