Nueva York despide a Willie Colón con trombones y recuerdos

Familiares, amigos y figuras de la industria musical rinden homenaje a Willie Colón en un funeral público en la Catedral de San Patricio

DESPIDE TROMBONES Y RECUERDOS

Nueva York despidió con honores a Willie Colón, la leyenda de la salsa urbana que revolucionó el género con su trombón y su voz cruda, en una emotiva ceremonia llena de trombones, recuerdos y tributos bilingües.

  • Familiares, amigos, fans y figuras del mundo musical se congregaron este lunes en la icónica Catedral de San Patricio, en el corazón de Manhattan, para una misa fúnebre pública que transmitió en vivo por YouTube y capturó la esencia de un hombre que vendió más de 30 millones de discos y dejó un legado imborrable en la cultura latina.

Tras velorios privados el sábado y públicos el domingo en la funeraria McMahon, Lyon & Hartnett en White Plains, el entierro será estrictamente privado, respetando la intimidad de la familia.

LEGADO MUSICAL Y VIDA PERSONAL

William Anthony Colón Román, nacido en el Bronx neoyorquino de padres puertorriqueños, falleció el 21 de febrero de 2026 a los 75 años en el Hospital New York Presbyterian de Bronxville, rodeado de sus seres queridos, aunque la causa exacta no se divulgó públicamente.

Su familia emitió un comunicado conmovedor:

Le sobreviven su esposa de 49 años, Julia Colón Craig; sus hijos William David (con Rose), Adam Diego, Alejandro Miguel (con Nell) y Patrick Antonio; su hermana Isabell Breston (con Michael Johnson); seis nietos, tres bisnietos y numerosos sobrinos.

Colón, nominado a 10 Grammy y un Latin Grammy, produjo más de 40 álbumes con Fania All Stars, colaborando con Celia Cruz, David Byrne y Héctor Lavoe en himnos como

  • "El gran varón", "Sin poderte hablar", "Casanova" y "Amor verdad". Su mánager, Pietro Carlos, lo resumió: Colón no solo cambió la salsa, sino que "la expandió, la politizó, la vistió con crónicas urbanas y la llevó a escenarios donde antes no se había escuchado".
MOMENTOS EMOTIVOS DE LA CEREMONIA

La misa, oficiada en español e inglés, rebosó de anécdotas personales y humor típico del Bronx. Diego Colón, uno de los hijos, abrió los elogios:

Alejandro Miguel Colón, otro hijo, cumplió el sueño paterno de ser velado en San Patricio:

Bromeó sobre el activismo político de su padre —apoyó a la policía y luchó por derechos civiles— recordando cómo de niño decía que era "mitad cantante y mitad policía", y reveló que su último bocado fue chocolate negro con frambuesa.

Cerró con lágrimas.

El obispo Joseph A. Espaillat añadió calidez:

Lo describió como "hijo del Bronx, de Puerto Rico, pero lo más importante es que es un hijo de Dios. Y por eso estamos reunidos aquí hoy". Instó a la esperanza:

La ceremonia incluyó trombones sonando clásicos, evocando la salsa dura que Colón forjó en los años 60 y 70, fusionando ritmos afros, jazz y realismo neoyorquino.

ACTIVISMO Y CARRERA POLÍTICA

Más allá de la música, Colón fue un líder comunitario incansable. Luchó por derechos civiles en EE.UU., asesoró a alcaldes como David Dinkins y Michael Bloomberg, e intentó entrar en política: en 1994, compitió sin éxito contra Eliot Engel en primarias demócratas.

Su salsa urbana narró historias de marginalidad, adicciones y migración, ganando Grammy por producciones innovadoras y expandiendo el género globalmente. Fans de Latinoamérica y la diáspora neoyorquina llenaron la catedral, celebrando cómo transformó la salsa en voz de los oprimidos.

Nueva York, cuna de su genio, le dijo adiós con dignidad, pero su trombón resonará eternamente en barrios como el South Bronx y escenarios mundiales. Colón no solo tocó notas; compuso himnos de resistencia y orgullo latino