Trevor Noah, anfitrión de la 68ª edición de los Premios Grammy, desató risas y controversia al burlarse de Nicki Minaj por su reciente respaldo público a Donald Trump durante su monólogo de apertura.
El comediante sudafricano apuntó a la rapera ausente, destacando su inesperada cercanía con el presidente en un show que equilibró música y sátira política.
EL CHISTE QUE ENCENDIÓ REDESMientras recorría el Crypto.com Arena saludando a artistas presentes, Noah notó la ausencia de Minaj:
Imitando la voz de Trump, agregó:
El público ovacionó el gag, que aludía a la visita de Minaj a la Casa Blanca semanas atrás, un giro sorprendente dada su trayectoria crítica hacia figuras republicanas.
Este pinchazo formó parte de un monólogo donde Noah mantuvo reserva en temas políticos, salvo puyas selectivas como la obsesión de Trump con Groenlandia tras el premio de Billie Eilish a Canción del Año por "Wildflower":
Noah anunció que era su sexta y última vez como presentador, cerrando ciclo con humor audaz.
REACCIÓN INMEDIATA DE TRUMPDonald Trump respondió veloz en Truth Social, tildando los comentarios de "incorrectos y difamatorios" y amenazando acciones legales contra Noah, a quien llamó "perdedor sin talento". Esta andanada amplificó el eco del chiste, que ya viralizaba en redes con memes y debates sobre lealtades políticas en el rap.
- Minaj, quien en 2024 expresó apoyo a Trump vía redes por su postura en temas como la libertad de expresión, generó revuelo con su visita a Washington.
El gag de Noah expuso fracturas en el mundo del entretenimiento: mientras artistas como Kendrick Lamar y Bad Bunny compartían escenario amigablemente, y Lauryn Hill volvía tras 27 años con actuación histórica, la sátira política polarizó opiniones.
La broma subraya tensiones crecientes entre celebridades y la administración Trump en 2026, donde respaldos como el de Minaj chocan con el progresismo dominante en Grammy.
Noah, fiel a su estilo de "The Daily Show", usó el humor para cuestionar alianzas sin profundizar, dejando el foco en la música mientras avivaba conversaciones sobre poder, fama y política.