La 38ª edición de los Premios del Cine Europeo se celebró este sábado en Berlín, Alemania, en una ceremonia que, además de reconocer la excelencia cinematográfica del continente, estuvo marcada por mensajes de corte político y social por parte de algunos de los protagonistas del evento.
La gala reunió a actores, directores y personalidades de la industria, quienes desfilaron por la alfombra roja ante la mirada de medios internacionales, mostrando que el cine y la política, en ciertos momentos, se entrelazan.
Uno de los momentos más destacados de la noche fue la entrega del Premio a la Trayectoria Europea a la actriz, directora y guionista noruega Liv Ullmann.
Durante su discurso, la veterana del cine expresó su preocupación y desconcierto por la acción de la líder opositora venezolana María Corina Machado, quien entregó su Premio Nobel de la Paz al presidente estadounidense Donald Trump.
Ullmann describió el hecho como "extraño e incomprensible", subrayando que, como noruega, considera que el Nobel debe otorgarse únicamente a quienes realmente lo merecen.
La actriz también destacó que el Comité Noruego del Nobel cuenta con normativas que permiten revocar el galardón si se hace un mal uso del mismo, dejando claro que, en su opinión, Trump podría perder este reconocimiento.
La actriz, de 87 años y conocida por clásicos como La hora del lobo y Vergüenza (ambas de 1968), aprovechó su intervención para reflexionar sobre la importancia del cine como herramienta de expresión y unidad.
Ullmann aseguró sentirse "orgullosa de haber formado parte del entretenimiento cinematográfico", especialmente en un momento en el que "el mundo es extraño, aterrador y difícil de resolver".
Además, realizó un llamado a la humanidad, afirmando que, aunque dentro de cien o doscientos años aún queden seres humanos, el legado más importante que se dejará es la comprensión de que "no existen ´los otros´ en este mundo" y que todos compartimos la misma existencia.
- La gala también sirvió como plataforma para denuncias políticas de alcance internacional. El director iraní Jafar Panahi, condenado en diciembre pasado a un año de cárcel por "propaganda contra el sistema", aprovechó su discurso de apertura para reclamar el silencio global ante la situación que atraviesa su país.
Panahi afirmó que en las últimas dos semanas se registraron 12 mil muertes en Irán, un dato que busca visibilizar la crisis actual. Durante la alfombra roja, su hija Solmaz Panahi portó un parche con la leyenda #FreeIran, sumando así un gesto simbólico de protesta y apoyo a su padre y a la población iraní.
En el ámbito cinematográfico, la noche estuvo dominada por la película noruega Valor sentimental (Sentimental Value), dirigida por Joachim Trier, que se consagró como la gran ganadora de la ceremonia.
La cinta obtuvo un total de seis premios, entre los que se incluyen los galardones de Mejor Película y Mejor Dirección, consolidando a Noruega como uno de los países con mayor reconocimiento en esta edición.
La entrega de los Premios del Cine Europeo se destacó, además de por las producciones y artistas galardonados, por demostrar cómo la industria cinematográfica puede ser un vehículo para la denuncia, la reflexión y la conciencia social.
Entre discursos emotivos, críticas políticas y homenajes a la trayectoria de grandes figuras del cine, la gala reafirmó la importancia del cine europeo no solo como entretenimiento, sino como un espacio donde la cultura y la política pueden encontrarse para generar conversación y visibilidad sobre problemáticas actuales.