La asamblea estudiantil de la Facultad de Arquitectura de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) expresó su preocupación y descontento ante la situación actual que enfrentan, señalando que, lejos de buscar consensos y soluciones, las acciones de la dirección de la facultad han generado división y un ambiente de "autoritarismo".
Los estudiantes denunciaron que las autoridades han ejercido presión sobre el personal docente para que entreguen las actas de evaluaciones, algo que consideran un mecanismo para intentar levantar la suspensión de actividades que mantienen desde hace semanas.
- Esta tensión se intensifica con la proximidad del inicio del semestre 2026-2, dentro de apenas dos semanas, lo que pone en riesgo la continuidad académica y podría derivar en evaluaciones incompletas para aquellos alumnos que no acepten participar en las clases en línea.
Según el reciente ajuste al calendario escolar, la dirección decidió, sin contar con la aprobación del Consejo Técnico, reanudar las clases de manera virtual desde el lunes 19 de enero, con la intención de concluir el semestre el 7 de febrero e iniciar el siguiente el 16 de febrero.
También se estableció que la entrega de actas de calificaciones se realizaría entre el 9 y 11 de febrero, mientras que los exámenes extraordinarios se aplicarían del 9 al 14 del mismo mes.
Los estudiantes que mantienen el paro no han reconocido este calendario, rechazando tanto las fechas propuestas para las inscripciones del segundo periodo del ciclo 2026, del 12 al 14 de febrero, como el inicio de clases virtuales el 16 de febrero y su conclusión prevista para el 6 de junio.
Para ellos, estas decisiones no reflejan un acuerdo ni consenso y desconocen los resultados de las votaciones estudiantiles emitidas el pasado 11 de enero, en las cuales se acordó no retomar el diálogo hasta que la dirección cumpla con ciertas condiciones previamente establecidas.
Además, los alumnos acusaron a la dirección de ejercer presión indirecta sobre los docentes, sugiriendo que su permanencia y contratos podrían verse afectados si apoyan el paro estudiantil.
Esto, según los estudiantes, demuestra que a las autoridades no les interesa resolver las verdaderas necesidades ni del alumnado ni del profesorado.
Asimismo, consideraron que la mesa de trabajo sobre Salud Mental, realizada el miércoles anterior, fue convocada sin el consenso de ambas partes, interpretándose como un intento más de la dirección para contradecir la decisión estudiantil y deslegitimar el movimiento.
Por último, la asamblea expresó su descontento por la solicitud de renuncia a la coordinadora de la Licenciatura de Urbanismo, calificando esta acción como "injusta" y anunció que realizará una nueva asamblea el viernes 23 de enero para discutir los próximos pasos y estrategias ante estas decisiones de la dirección.
En conjunto, los estudiantes destacan que la situación refleja un conflicto persistente entre la dirección de la facultad y la comunidad estudiantil, en el que las medidas unilaterales y el autoritarismo parecen primar sobre el diálogo y la resolución colaborativa de los problemas académicos y administrativos.