A casi cuatro meses del operativo en el que fuerzas federales abatieron a Nemesio Oseguera Cervantes, alias "El Mencho", el cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) atraviesa un proceso de fragmentación interna que ha derivado en la formación de facciones regionales, informó el secretario de Seguridad y Protección Ciudadana, Omar García Harfuch.
Durante la conferencia matutina en Palacio Nacional, García Harfuch explicó que la organización delictiva mantiene divisiones territoriales bien definidas, lo que —según el funcionario— ha impedido hasta ahora un desbordamiento generalizado de violencia.
Señaló, y añadió que la existencia de líderes regionales con territorios marcados contribuyó a que no se registrara un descontrol o una violencia desmedida tras la muerte del líder principal.
El secretario aseguró que las instituciones del gabinete de seguridad —incluidas la Secretaría de la Defensa Nacional y la Secretaría de Marina— continúan el seguimiento y las detenciones de mandos regionales del CJNG.
Varios de esos líderes cuentan con órdenes de aprehensión vigentes y algunos sujetan procesos con fines de extradición, dijo García Harfuch, quien también destacó que las capturas posteriores al operativo han continuado por parte de las fuerzas federales.
Respecto a las alianzas entre el CJNG y sectores del cártel de Sinaloa, el funcionario indicó que la conexión se concentraba en el liderazgo principal y que, tras la pérdida de ese vínculo, la relación se ha diluido.
Al ser cuestionado sobre la identificación de figuras clave en la reconfiguración del grupo, señaló a Juan Carlos Valencia González —conocido como R3 y señalado como hijastro de Oseguera Cervantes— como "uno de los líderes regionales más fuertes" en la disputa por el control de la estructura criminal.
García Harfuch también ofreció una lectura sobre la situación en Sinaloa, donde describió al cártel de Sinaloa como una de las organizaciones más consolidadas en el país pero afirmó que las operaciones gubernamentales han mermado su capacidad operativa en su principal zona de influencia.
Como elementos del impacto operativo, mencionó el aseguramiento de más de 6,000 armas de fuego y la detención de más de 2,500 personas por delitos de alto impacto en Sinaloa desde el inicio de la presente administración.
- El secretario destacó además que la dinámica de las detenciones refleja cambios en las facciones detenidas: mientras en periodos previos predominaban miembros de una facción específica —por ejemplo en Culiacán y sus alrededores—, ahora las aprehensiones incluyen a integrantes de diversas facciones, lo que, dijo, muestra una redistribución o reducción de ciertos grupos dentro del propio cártel de Sinaloa.
Sobre la proliferación de bandas criminales de menor escala, García Harfuch advirtió que existen células locales que operan de manera autónoma pero utilizan el nombre de organizaciones mayores para intimidar.
Señaló, aunque reconoció que no todos esos grupos están vinculados directamente a las grandes estructuras delictivas.
El titular de la seguridad pública evitó cuantificar el número total de bandas y cárteles que operan bajo ese esquema y anunció que presentará un desglose por entidad federativa una vez concluido un análisis exhaustivo de la situación regional.
La postura oficial subraya la continuidad de operativos y seguimientos judiciales contra mandos regionales, así como la necesidad de un análisis detallado para dimensionar la fragmentación y sus posibles efectos en la seguridad pública.