Investigación en Sinaloa revela relación entre El Mayo Zambada y políticos locales

Descubre los detalles detrás de la carta de El Mayo Zambada y los acuerdos de alto nivel en Sinaloa

LA ACUSACIÓN QUE ANTICIPÓ EL ABOGADO DE "EL MAYO" ZAMBADA Y HOY INVESTIGA EU

La investigación de Estados Unidos contra el gobernador de Sinaloa, Rubén Rocha Moya, se enmarca en un relato previo construido por el propio Ismael "El Mayo" Zambada, líder histórico del Cártel de Sinaloa.

La carta difundida por el abogado de Zambada en 2024 —donde el capo describía una supuesta reunión de "alto nivel político" en Sinaloa— puede leerse hoy como una anticipación deliberada o una carta de negociación frente a la futura amenaza de acusaciones judiciales en Nueva York, y no solo como una denuncia de "emboscada".

EL RELATO DE "EL MAYO" COMO ANTECEDENTE DE LA INVESTIGACIÓN

En agosto de 2024, el abogado de Zambada, Frank Pérez, hizo pública una carta en la que el capo aseguraba que "fue convocado" por Joaquín Guzmán López para una reunión destinada a resolver "diferencias entre líderes políticos del estado" de Sinaloa, y que en ese encuentro participarían Héctor Cuén y el gobernador Rubén Rocha Moya.

  • Zambada sostuvo que, tras aceptar asistir, fue capturado mediante una emboscada y trasladado contra su voluntad a Estados Unidos, negando cualquier rendición o cooperación voluntaria.

Desde la lógica del caso actual, esa carta se interpreta como una primera versión pública del vínculo entre el cártel y actores políticos, que luego la Fiscalía de Nueva York convertiría en acusación formal contra Rocha y otros nueve funcionarios.

Para muchos analistas, el discurso de la trampa y la traición fue también una forma de dar a conocer públicamente negociaciones de alto riesgo entre el capo y la clase política, anticipando que, de no cooperar, podía desatar un escándalo judicial a gran escala.

LO QUE DIJO "EL MAYO" MÁS ALLÁ DE LA CARTA

Aunque la carta de 2024 fue su primera gran incursión mediática, el papel de "El Mayo" frente a la Justicia de EEUU se amplió en 2025, cuando se declaró culpable de narcotráfico y de dirigir una empresa de crimen organizado, en una corte federal de Nueva York.

En esa audiencia, Zambada reconoció haber sobornado durante décadas a policías, militares y políticos mexicanos para garantizar el tráfico de drogas y la protección de sus líderes. Sin embargo, su defensa fue clara: no tenía intención de colaborar ni de "cantar" nombres contra otros.

En declaraciones posteriores, su abogado Frank Pérez enfatizó que las referencias a autoridades sobornadas ya estaban en otros casos de narcotraficantes y que su cliente no iba a abrir nuevas líneas de denuncia.

Aun así, la fiscalía estadounidense aprovechó el corpus de confesiones de la cúpula sinaloense y la evidencia de sobornos duraderos para armarse de un marco que le permitió hoy vincular directamente a un gobernador mexicano con la red de "colaboración" con el cártel.

DEL RELATO DE ZAMBADA AL ANDAMIAJE DE LA ACUSACIÓN CONTRA SINALOA

El Departamento de Justicia de Estados Unidos sostiene que el gobierno de Sinaloa y altas instancias de seguridad facilitaron el tráfico de fentanilo, cocaína, heroína y metanfetamina a EEUU, ordenando a policías estatales y locales que escoltaran cargamentos, ocultaran detenciones y protegieran operaciones de Iván Archivaldo y Jesús Alfredo Guzmán Salazar.

  • La investigación indica que los vínculos político‑policiales fueron consolidados durante años, y no solo por un solo encuentro de "El Mayo" con políticos.

En este contexto, el papel de "El Mayo" puede verse como un catalizador mediático y judicial de un escenario que ya se gestaba en la inteligencia occidental: su carta de 2024 expuso públicamente la posibilidad de acuerdos de alto nivel entre el cártel y la clase política.

  • Y su posterior declaración de culpabilidad consolidó la narrativa de corrupción estructural, sin que tuviera que incriminar personalmente a Rocha.

El Departamento de Justicia, entonces, construyó un caso autónomo basado en interceptaciones, testimonios y documentos, que hoy citan la Carta de Zambada no como prueba directa, sino como contexto político e histórico de la colusión.