La actriz Salma Hayek se reunió este domingo con la presidenta Claudia Sheinbaum para celebrar los nuevos incentivos a la industria cinematográfica mexicana, emocionada hasta las lágrimas por el apoyo gubernamental que facilitó su primer largometraje como directora: una "carta de amor a México".
Confesó Hayek, orgullosa de sus raíces veracruzanas.
Hayek relató obstáculos previos: inversionistas liberaban fondos solo si filmaba fuera —"¿Cómo haces carta de amor a México en Australia?"—. Con Sheinbaum, todo cambió:
Elogió el "poder femenino": gobernadoras de Veracruz y Quintana Roo ofrecieron apoyo inmediato —"¿Cómo ayudamos? ¿Qué hacemos?"—, contrastando con gobiernos pasados que pedían "¿Y yo qué?".
Afirmó.
La reunión destaca la nueva Ley Federal de Cine y Audiovisuales —presentada el 13 de febrero—, que garantiza 10% de salas a producciones mexicanas en horarios prime, obliga plataformas digitales a priorizar contenido nacional y fija presupuesto progresivo vía Fideicomiso estatal. Hayek aplaudió:
Su proyecto, escrito y dirigido por ella, muestra "la grandeza mexicana" con facilidades logísticas y fiscales.
Dijo, agradeciendo a quienes creyeron pese adversidades. Sheinbaum respaldó: transparencia elimina opacidad pasada, descentraliza fomento a estados y pueblos originarios.
LEGADO DE HAYEK Y RENACIMIENTO CULTURAL- Pionera con "Frida" y productora vía Ventanarosa, Hayek regresa para enaltecer identidad.
Su emotividad refleja orgullo: México —su "cuna"— pasa de bloqueos a boom creativo. Incentivos responden demandas históricas; industria celebra giro con Sheinbaum.
Cerró Hayek, simbolizando empoderamiento femenino en cultura.