La presidenta Claudia Sheinbaum Pardo calificó el asesinato de Luis Donaldo Colosio Murrieta como un "asunto de Estado" y rechazó de manera tajante la posibilidad de otorgar un indulto a Mario Aburto Martínez, condenado como responsable confeso del magnicidio ocurrido hace 32 años.
"NO ES UN ASUNTO DE INDULTO DE UNA PRESIDENTA"La mandataria emitió esta postura en respuesta a la solicitud del senador de Movimiento Ciudadano, Luis Donaldo Colosio Riojas, hijo del ex candidato presidencial del PRI, quien pidió a Sheinbaum considerar el indulto para Aburto y así "cerrar" el caso.
Señaló Sheinbaum durante su conferencia matutina.
La presidenta dejó claro que el tema trasciende la facultad presidencial del indulto y que, por su naturaleza política y simbólica, debe valorarse más allá de la conmutación de una pena individual.
SOLIDARIDAD CON LAS VÍCTIMAS, PERO SIN INDULTOSheinbaum expresó solidaridad con las víctimas de la tragedia, en especial con el propio Colosio Riojas, quien era menor de edad cuando ocurrió el asesinato de su padre y años después también perdió a su madre, Diana Laura Riojas:
Aun así, la mandataria enfatizó que esa solidaridad no se traduce en un perdón institucional al responsable del magnicidio, y que la decisión jurídica recae en el marco vigente del sistema penal.
IRONÍA SOBRE ASPIRACIONES DE COLOSIO RIOJAS A LA GUBERNATURA DE SONORAEn el mismo diálogo, Sheinbaum hizo comentarios irónicos sobre la carrera política del hijo de Colosio, recordando que, aunque es senador por Nuevo León, se ha vinculado públicamente a la aspiración de ser gobernador de Sonora, el estado natal de su padre:
Afirmó, al ser cuestionada sobre la estrategia política del senador.
Con esto, la presidenta subrayó, de forma sutil pero crítica, la instrumentalización política que, según el propio Colosio Riojas, también ha denunciado alrededor del caso de su padre, aunque dejó en claro que el indulto a Aburto no forma parte de la fórmula para "cerrar" el expediente.
EL PESO SIMBÓLICO DE UN CASO QUE AÚN RESUENAEl homicidio de Luis Donaldo Colosio, el 23 de marzo de 1994 en Tijuana, marcó un punto de inflexión en la historia política mexicana y ha sido objeto de décadas de discusión, teorías de conspiración y revisiones judiciales.
- La posición de Sheinbaum consolida la idea de que, más que una cuestión de clemencia individual, el caso se mantiene como un capítulo central de la memoria institucional, que no puede ser resuelto mediante la figura de un indulto presidencial.