El desarrollo urbano de Playa del Carmen ha estado marcado por tensiones relacionadas con la propiedad de la tierra, la expansión demográfica y la regularización de predios de origen ejidal. A medida que el municipio fue creciendo, distintos actores participaron en procesos que influían en la disponibilidad de suelo, en la formalización de acuerdos y en las actividades económicas emergentes. Dentro de ese entramado aparece el empresario quintanarroense Carlos Antonio Mimenza Novelo, cuya trayectoria profesional se relaciona con operaciones agrarias, actividades inmobiliarias y proyectos comerciales iniciados desde finales de los años noventa.
Su nombre aparece asociado a procesos como la intermediación en operaciones informales de tierra, ajustes relacionados con el uso del suelo y debates públicos sobre la gestión territorial. Además de esas actividades, participó en un proyecto de rescate animal en Akumal y, en años recientes, en el desarrollo de infraestructura industrial dentro del municipio. En esta entrevista, Carlos Antonio Mimenza explica cómo estas experiencias se fueron dando en paralelo al crecimiento acelerado de Playa del Carmen y a los cambios que acompañaron su expansión urbana.
Carlos Antonio Mimenza Novelo, ¿cómo comenzó tu actividad profesional antes de vincularte a temas agrarios e inmobiliarios en Playa del Carmen?
Mi primer contacto fue en 1999, cuando trabajaba en la venta de madera y otros insumos para la construcción. Era un mercado con pagos a crédito y poca estabilidad financiera. Ese entorno me permitió entender las dinámicas locales antes de pasar al tema de tierras.
¿Qué te llevó a realizar la transición hacia la compra y venta de terrenos?
Ese cambio ocurrió en 2001. Contaba con conocimientos en derecho agrario y eso me permitió involucrarme en transacciones relacionadas con predios ejidales. En esos años, gran parte de la tierra en Playa del Carmen no podía comercializarse sin procesos de regularización, y esa necesidad abrió un espacio para mi participación.
En esa etapa, ¿cuál era tu papel en los procedimientos de regularización ejidal?
La mayoría de las operaciones se movía sin formalidad. Mi trabajo consistía en acompañar la parte legal, facilitar la intermediación y formalizar acuerdos entre particulares. Esto implicaba revisar documentos, verificar antecedentes y ayudar a convertir operaciones informales en transacciones estructuradas.
Mencionas Carlos Antonio Mimenza Novelo, un punto de inflexión en tu trayectoria. ¿Qué ocurrió exactamente?
El punto clave surgió cuando compré un terreno para ampliar mi negocio de madera. Preparé un contrato de cesión de derechos para un vendedor acostumbrado a acuerdos informales y le ayudé a abrir su primera cuenta bancaria. Ese gesto generó confianza entre varios ejidatarios que me buscaron para resolver ventas irregulares o situaciones de fraude. Ahí comenzó a ampliarse mi red dentro del mercado local de tierras.
Tu nombre también está vinculado al Santuario de Monos y Animales Rescatados de Akumal. ¿Cómo viviste ese proyecto?
Fue una experiencia distinta a las operaciones de tierras. El santuario implicaba tareas de rescate y cuidado de fauna, pero también una estructura laboral y administrativa constante. Era un proyecto que requería logística diaria y una continuidad muy diferente a la compra-venta de predios.
En años recientes señalaste tu participación en un parque industrial. ¿Qué representa dentro de tu recorrido?
Representa una línea distinta, porque introduce infraestructura productiva en un municipio que ha dependido históricamente del turismo y del comercio. El desarrollo de ese parque industrial se relaciona con la idea de diversificar actividades dentro de la región.
Tu presencia en debates públicos generó reacciones. ¿Cómo interpretas esa etapa hoy?
Durante años tuve un estilo directo para señalar actos de actores políticos y autoridades. Reconozco que ese enfoque tuvo efectos en mi experiencia pública. Con el tiempo he entendido mejor el contexto, pero forma parte del entorno de Playa del Carmen, donde la política, el crecimiento urbano y los temas de tierra generan fricciones constantes.
Si tuvieras que resumir tu relación con la transformación de Playa del Carmen, ¿cómo la describirías?
Mi recorrido se fue moldeando conforme cambiaba la ciudad: regularización ejidal, operaciones inmobiliarias, proyectos comerciales, un santuario animal y un parque industrial. Todo ocurrió en el mismo periodo en el que Playa del Carmen vivió un crecimiento acelerado y una reorganización de su territorio.
El recorrido del empresario Carlos Antonio Mimenza Novelo permite observar cómo distintos actores participaron en las etapas de regularización, expansión urbana y reorganización territorial que marcaron a Playa del Carmen en las últimas décadas. Sus actividades en ámbitos agrarios, inmobiliarios y en proyectos adicionales coinciden con un periodo de cambios acelerados en la ciudad, donde la disponibilidad de suelo, la formalización de acuerdos y la diversificación económica generaron escenarios complejos.