- Los incendios forestales que azotan las regiones de Ñuble y Biobío, a 500 km al sur de Santiago, han cobrado 19 vidas, destruyendo cerca de 35 mil hectáreas, 1,000 casas y poblados enteros como Lirquén y Penco.
Más de 3,500 bomberos combaten 14 focos activos este lunes, con maquinaria pesada llegando para remover escombros en zonas devastadas, mientras militares custodian paisajes apocalípticos de autos fundidos y techos calcinados.
Testimonios estremecen: Yagora Vásquez relató a AFP cómo mojó su casa en Lirquén antes de huir con su hijo y perro ante "llamas imparables". Marelí Torres comparó el infierno con el tsunami de 2010:
El presidente Gabriel Boric reportó una noche "mejor de lo proyectado", pero alertó reactivación por temperaturas de 25°C, vientos y sequía crónica que facilitan propagación.
ESCENA DE DESTRUCCIÓN Y LABORES DE CONTENCIÓNEn Lirquén —epicentro como en 2010—, evacuados regresan a ruinas; Raúl Muñoz, 67 años, barre escombros con esperanza de reconstruir, aunque duda que su pueblo "vuelva a ser el mismo".
Alicia Cebrián, de Senapred, confirmó focos sin control, con 20 mil evacuados y hospitales como Penco-Lirquén trasladados. Punta de Parra (Tomé) perdió 80-100% de viviendas; Ñuble suma siniestros en Quillón (Monte Negro, 1,500 ha) y El Carmen (Huracán, 45 ha).
Chile declara estado de excepción en Biobío y Ñuble, solicitando ayuda internacional ante megasequía de 15 años y récords de 41°C que avivan fuegos desde el 14 de enero. Boric se reunió con presidente electo José Antonio Kast —quien asume el 11 de marzo— para coordinar reconstrucción.
CONTEXTO CLIMÁTICO Y ANTECEDENTES TRÁGICOSEstos siniestros, calificados de "megaincendios", reflejan cambio climático: sequía facilita quema forestal a urbana, como Viña del Mar 2024 (138 muertos, 25 mil ha). Patagonia argentina pierde 15 mil ha simultáneamente.
Autoridades investigan causas —fallas eléctricas, negligencia o intencionalidad—, con fiscalías resguardando sitios. Boric evoca unidad nacional; damnificados claman apoyo mientras vientos amenazan recrudecimiento. Chile, vulnerable por eucaliptos y monocultivos, urge ley de incendios para resiliencia futura.