ACNUR actúa ante emergencias y recortes de fondos en 2025

La Agencia de la ONU para los Refugiados enfrenta desafíos financieros y crisis humanitarias en 2025

RESPONDE A EMERGENCIAS

La Agencia de la ONU para los Refugiados (ACNUR) publicó su Informe de Impacto 2025, destacando respuestas vitales a nuevas crisis complejas y agravamiento de conflictos prolongados, a pesar de severos recortes presupuestales que limitaron escala y rapidez de intervenciones.

En un año marcado por desplazamientos masivos, ACNUR gestionó 24 emergencias activas en 16 países, incluyendo 10 nuevas —siete de alta gravedad como Sudán, Sudán del Sur y Chad—, brindando protección a millones pese a recursos insuficientes.

  • Equipos entregaron asistencia crítica: agua potable a 500 mil en Sudán, ayuda financiera a 500 mil afganos retornados de Irán/Pakistán y 120 mil sirios, más un millón de servicios a desplazados ucranianos y anfitriones.

Respuestas abarcaron huida de violencia en RDC hacia Burundi/Uganda, hostilidades en Sudán del Sur, retornos forzados afganos y escaladas en Sudán, Ucrania y Colombia, que generaron desplazamientos repetidos agravando vulnerabilidades.


DESAFÍOS PRESUPUESTALES Y CRISIS PROLONGADAS

Financiación flexible vía Mecanismo de Respuesta a Emergencias (ERM) permitió actuar en horas críticas, pero recortes globales restringieron preparación y alcance, forzando priorizaciones dolorosas. Conflictos crónicos como Sudán (desplazamientos internos masivos) y Ucrania (ataques intensificados) sumados a brotes en Venezuela y RDC representan un tercio de necesidades 2026 para 52 millones de afectados.

Ayaki Ito, Director de Emergencias, advirtió riesgos crecientes:

PROYECCIONES PARA 2026 Y LLAMADO A LA ACCIÓN
  • Ante inestabilidad en hotspots clave, ACNUR urge compromiso sostenido para vías autosuficientes y retorno digno, enfatizando prevención sobre reacción.

El informe resalta preparación estratégica pese a limitaciones, posicionando a la agencia como pilar humanitario en un mundo con 120 millones de desplazados —récord histórico—. Priorizar fondos flexibles y raíces (paz, resiliencia climática) es vital para mitigar catástrofes futuras.