La arzobispa de Canterbury, Sarah Mullally, ofreció este jueves una disculpa pública por la participación de la Iglesia de Inglaterra en la separación forzada de alrededor de 185 mil niños de sus madres solteras, quienes fueron obligadas a entregarlos en adopción durante las décadas posteriores a la Segunda Guerra Mundial.
En aquel periodo, tanto las instituciones religiosas como el Estado británico promovieron un sistema que estigmatizaba a las mujeres que tenían hijos fuera del matrimonio.
- Bajo las normas sociales de la época, muchas jóvenes eran presionadas para desprenderse de sus bebés y enviadas a centros conocidos como "hogares para madres y bebés", administrados o vinculados con la Iglesia de Inglaterra.
En estos lugares, numerosas mujeres eran internadas durante el embarazo o después del parto, en muchos casos contra su voluntad, y posteriormente separadas de sus hijos. El modelo era similar al que operó durante años la Iglesia católica en Irlanda.
A través de un comunicado, Mullally expresó el profundo pesar de la institución por el sufrimiento, el trauma y el estigma que estas prácticas provocaron y que, aseguró, continúan afectando a muchas personas hasta la actualidad.
Asimismo, se prevé que el gobierno británico emita una disculpa oficial por la responsabilidad del Estado en estos hechos. En años recientes, países como Irlanda y Australia también han reconocido y pedido perdón por situaciones similares.
Sin embargo, el Movimiento de Adultos Adoptados, organización que representa a personas que fueron separadas de sus familias biológicas, consideró insuficiente el mensaje de la Iglesia de Inglaterra.
El grupo acusó a la institución de utilizar un lenguaje que minimiza lo ocurrido y lamentó que no se reconocieran de manera clara los daños específicos causados por estas prácticas.