El precio de las gasolinas en Ecuador registró un incremento generalizado esta semana. Mientras el gobierno atribuye el ajuste a la volatilidad del petróleo derivada del conflicto con Irán, especialistas señalan que estos aumentos ya estaban contemplados dentro de los compromisos adquiridos con el Fondo Monetario Internacional (FMI).
- Incluso anticipando que el diésel podría alcanzar hasta 3.80 dólares por galón en los próximos meses.
Desde la llegada al poder de Daniel Noboa en noviembre de 2023, el país ha implementado una política de eliminación progresiva de subsidios a los combustibles con el objetivo de mejorar las finanzas públicas.
En ese momento, el diésel costaba 1.75 dólares por galón y la gasolina Extra/Ecopaís 2.40 dólares; sin embargo, actualmente estos precios han aumentado considerablemente, con alzas de 69.14 % en el diésel y 25.8 % en la gasolina Extra.
Estos ajustes están vinculados al acuerdo con el Fondo Monetario Internacional para acceder a un financiamiento de 5 mil millones de dólares.
En el corto plazo, el mayor impacto se ha visto en la gasolina Súper, cuyo precio subió de 3.40 dólares el mes pasado a cerca de 4.57 dólares.
Analistas advierten que este escenario podría detonar un aumento en la inflación, especialmente al sumarse a los aranceles del 50 % impuestos a productos importados desde Colombia, medida que ya ha generado costos superiores a 120 millones de dólares y que podría escalar hasta los 500 millones al cierre del año.
Por su parte, el economista Andrés Arauz rechazó que el conflicto con Irán sea la causa del encarecimiento, al asegurar que los incrementos responden a ajustes previamente pospuestos por el gobierno y que forman parte del acuerdo con el FMI.
Según explicó, estos aumentos se aplican de forma gradual desde febrero para alcanzar los niveles previstos.
Desde julio de 2024, Ecuador utiliza un sistema de bandas para regular el precio de las gasolinas de bajo octanaje, limitando sus incrementos mensuales a un máximo del 5 %.
No obstante, en agosto de 2025 se introdujo una nueva fórmula que, aunque mantiene este esquema, incorpora elementos que reducen los subsidios estatales. En contraste, la gasolina Súper continúa regida por el libre mercado, ajustándose directamente a las variaciones del precio internacional del petróleo.