Estados Unidos ejecutó cinco ataques aéreos entre el 27 de enero y 2 de febrero contra objetivos clave del Estado Islámico (EI) en Siria, destruyendo un centro de comunicaciones, un nodo logístico y depósitos de armas con 50 municiones de precisión desde aviones, helicópteros y drones.
La Operación Hawkeye Strike, lanzada tras el atentado del 13 de diciembre en Palmira que mató a dos soldados de la Guardia Nacional de Iowa y un intérprete, ya ha abatido o capturado más de 50 combatientes.
DETALLES DE LOS ATAQUES
El Comando Central (Centcom) coordinó estas operaciones con aliados para prevenir el resurgimiento del EI, complementando olas previas: la primera el 19 de diciembre de 2025 (70 objetivos cerca de Palmira, Raqqa y Deir ez-Zor, con apoyo jordano) y la segunda el 10 de enero de 2026.
- El almirante Brad Cooper enfatizó el enfoque sostenido para una "derrota definitiva", haciendo más segura la región y el mundo.
La respuesta militar surgió de la presión continua del EI pese a su califato territorial destruido en 2019. Centcom prioriza presión selectiva en el desierto sirio, donde células remanentes planean atentados globales. Estas acciones refuerzan la coalición anti-EI, limitando reclutamiento y financiamiento vía logística neutralizada.
La operación demuestra compromiso de la administración Trump con seguridad transnacional, integrando inteligencia local y aérea para minimizar bajas aliadas. Más de 50 terroristas fuera de combate marcan avance, pero Centcom advierte vigilancia permanente ante riesgos de reagrupación en zonas inestables como Deir ez-Zor.