Francia decidió bloquear el acceso a Polymarket, una plataforma de mercados de predicción, después de que el organismo regulador del juego del país determinara que su actividad podría representar riesgos para los usuarios y contravenir la normativa vigente sobre apuestas.
- La Autoridad Nacional del Juego de Francia informó que el 16 de julio de 2026 su presidente ordenó a los proveedores de servicios de Internet franceses impedir el acceso al sitio web de Polymarket.
El regulador argumentó que la plataforma cuenta con una audiencia considerable y que estaría ofreciendo servicios de apuestas considerados ilegales en territorio francés.
Además, la autoridad señaló que algunos de los mercados disponibles en la plataforma podrían estar sujetos a manipulación y advirtió sobre la posibilidad de que los usuarios sufran pérdidas económicas importantes. Hasta el momento del anuncio, representantes de Polymarket no habían emitido una respuesta pública sobre la decisión.
La medida francesa se produce en un contexto de mayor vigilancia internacional sobre los llamados mercados de predicción, plataformas que permiten a los usuarios comprar y vender contratos basados en la probabilidad de que ocurra un determinado evento.
Entre los temas sobre los que se pueden realizar operaciones se encuentran elecciones, acontecimientos geopolíticos, resultados deportivos y otros sucesos de interés público.
En los últimos meses, distintos gobiernos y organismos reguladores han comenzado a examinar con mayor atención el funcionamiento de compañías como Polymarket y Kalshi.
En España, las autoridades suspendieron temporalmente las operaciones de ambas plataformas en mayo de 2026, mientras que en Estados Unidos el principal regulador de derivados presentó en junio una propuesta de nuevas reglas para este sector en expansión.
El crecimiento de los mercados de predicción ha generado debate entre legisladores y expertos. Sus defensores los consideran herramientas que pueden reflejar expectativas colectivas sobre distintos acontecimientos, mientras que sus críticos advierten que ciertos contratos podrían asemejarse a apuestas tradicionales, incentivar la especulación y generar riesgos para el interés público.
La discusión regulatoria continúa abierta a medida que estas plataformas buscan expandirse globalmente y los gobiernos intentan definir si deben ser tratadas como servicios financieros, actividades de juego o una categoría distinta que requiera nuevas normas.