La reciente prórroga del alto el fuego anunciada por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha sido interpretada por autoridades iraníes como una maniobra estratégica más que como un verdadero intento de desescalada.
- Así lo expresó un asesor cercano al presidente del Parlamento de Irán, Mohammad Baqer Qalibaf, quien además funge como uno de los principales negociadores del país en el contexto actual.
A través de una publicación en la red social X, el funcionario señaló que esta extensión del cese al fuego podría estar orientada a ganar tiempo con miras a preparar un posible ataque sorpresa.
Desde su perspectiva, la medida no representa un gesto de buena voluntad, sino una táctica dentro de una estrategia militar más amplia.
El asesor también criticó la continuidad de las restricciones impuestas por Estados Unidos, particularmente el bloqueo a los puertos iraníes, al considerar que estas acciones tienen un impacto equivalente al de un bombardeo. En ese sentido, advirtió que este tipo de presiones no pueden ser ignoradas y deberían ser respondidas con acciones de carácter militar.
Asimismo, sostuvo que un país que, según su visión, se encuentra en una posición desfavorable no tiene la capacidad de imponer condiciones en una negociación, por lo que insistió en la necesidad de que Irán cambie su postura y tome la iniciativa frente a lo que calificó como agresiones.
Estas declaraciones reflejan el clima de tensión que persiste entre ambas naciones, donde incluso medidas que podrían interpretarse como intentos de distensión son vistas con desconfianza y como parte de un posible escenario de confrontación mayor.