Una intensa masa de aire polar mantiene bajo alerta a más de 30 estados de Estados Unidos y a amplias zonas de Canadá, donde las sensaciones térmicas han alcanzado hasta los -55 °C en regiones críticas.
Este fenómeno ha generado no solo escenas impactantes como la congelación parcial de las Cataratas del Niágara, sino también una crisis humanitaria y operativa que afecta a millones de personas.
Hasta ahora, las autoridades han reportado al menos 11 muertes relacionadas con esta ola de frío, la cual impacta a una población estimada de 250 millones de habitantes en toda la región.
A pesar de las condiciones extremas, cientos de turistas han acudido a Niagara Falls para registrar un paisaje poco común. Imágenes difundidas en redes sociales muestran el río Niágara cubierto por una gruesa capa de hielo, atravesada únicamente por delgadas corrientes de agua que parecen abrirse paso entre las formaciones congeladas.
- Aunque el flujo de la cascada continúa, lo hace arrastrando grandes bloques de hielo, generando una escena de casi total inmovilidad en uno de los destinos turísticos más visitados del mundo.
El impacto del temporal también se ha reflejado en el sistema de transporte. Air Canada informó sobre múltiples cancelaciones y retrasos en los aeropuertos de Montreal y Toronto, una situación que se extendió a terminales de Quebec y Halifax.
Las pistas congeladas y las nevadas persistentes han provocado largas esperas para miles de pasajeros, mientras las aerolíneas trabajan para restablecer sus operaciones.
Más allá de los efectos visuales y las afectaciones a la movilidad, las autoridades han puesto énfasis en la atención a los sectores más vulnerables. En ciudades como Toronto y Hamilton, los refugios para personas en situación de calle operan al límite de su capacidad.
Ante el riesgo de hipotermia, los gobiernos locales han ordenado que ningún centro de acogida rechace a quienes soliciten resguardo, con el objetivo de evitar más fallecimientos.
De acuerdo con registros históricos, un congelamiento total de las Cataratas del Niágara es un fenómeno sumamente inusual; la única ocasión en que el flujo se detuvo por completo ocurrió en marzo de 1848, tras un bloqueo de hielo en el lago Erie.
No obstante, ante el pronóstico de que las bajas temperaturas continuarán durante varios días, la región permanece en alerta máxima por la seguridad de la población y las condiciones de movilidad.