La destrucción de decenas de embarcaciones utilizadas presuntamente para el tráfico de drogas no habría logrado disminuir el suministro de estupefacientes, sino que habría provocado cambios en las estrategias y rutas empleadas por los grupos criminales.
- De acuerdo con información basada en fuentes del Pentágono y de la Administración para el Control de Drogas (DEA), los ataques realizados por Estados Unidos contra botes vinculados al narcotráfico llevaron a los traficantes a modificar sus métodos de operación.
Hasta ahora, el Pentágono ha destruido 64 embarcaciones pequeñas tipo pesquero, de entre cuatro y seis metros de longitud, mediante el uso de drones.
Sin embargo, tras estas acciones, los grupos delictivos comenzaron a utilizar barcos de mayor tamaño y a acercarse más a las costas para reducir el riesgo de ser detectados y atacados en aguas internacionales.
El análisis señala que estas medidas no han tenido un impacto significativo en la disponibilidad ni en el precio de la cocaína en Estados Unidos. En cambio, los traficantes han diversificado sus formas de traslado, dejando de depender únicamente de lanchas rápidas y recurriendo también a embarcaciones más grandes e incluso aeronaves.
Los ataques han dejado un saldo de 221 personas fallecidas, entre ellas 13 ciudadanos mexicanos, mientras autoridades estadounidenses mantienen que las operaciones buscan debilitar las estructuras de las organizaciones criminales.
La información contrasta con declaraciones recientes del presidente Donald Trump, quien afirmó que las acciones contra el narcotráfico marítimo habían tenido resultados importantes y que ahora se enfocaría en operaciones terrestres.
Por su parte, el portavoz del Pentágono, Sean Parnell, aseguró que las organizaciones criminales transnacionales han cambiado sus tácticas durante décadas y señaló que las acciones emprendidas buscan generar obstáculos y afectar sus operaciones, aunque reconoció que los grupos delictivos continúan adaptándose.