El sexismo victoriano influyó en las teorías de evolución de Darwin: investigadores

Actualmente el campo de estudio de la evolución trata de dejar atrás sesgos sexistas que pudieron influir la teoría de Darwin

Conocido mayormente por su libro  El origen de las especies, el inglés  Charles  Darwin cambió la forma de ver la vida en la  Tierra con su novedosa  teoría de la evolución. Con su segundo libro sobre el tema,  El origen del hombre y la selección en relación al sexo, de 1871, Darwin también también definió el rumbo de la teoría de evolución. Esto particularmente en el tema de la evolución de los humanos a partir de ancestros animales y la evolución de los ornamentos sexuales. Sin embargo, los  avances y el rumbo actual del campo sugiere que el sexismo de Darwin, característico de la  sociedad  victoriana, influyó en las perspectivas de sus teorías.

Publicado en la revista  Science, los investigadores  Gil G. Rosenthal y  Michael J. Ryan hacen un recuento de los avances en el campo de la teoría de la evolución y la selección en relación al sexo desde tiempos de Darwin. Desde la publicación del segundo libro de Darwin, la  investigación respalda su conjetura de que las canciones, los perfumes y los bailes intrincados evolucionan porque ayudan a asegurar parejas de apareamiento. La evidencia respalda un papel principal de la elección de pareja, tanto masculina como femenina, en la selección sexual, durante el cortejo previo al apareamiento, y durante y mucho después del apareamiento.

Sin embargo, enraizado en el sexismo de la época victoriana,  Darwin atribuyó esto al "gusto por lo bello", sin especular sobre el origen del gusto, como señalan en la revista Science. Al explicar el deseo a través de los rasgos masculinos que captaron su atención y los de su género y cultura,  Darwin elidió ciertos datos en su teoría de la evolución sexual. De esta forma, comportamientos como el sexo oral en los murciélagos, el frotamiento cloacal en los bonobos o el espectro sexual en los humanos, quedaron fuera de su teoría de la evolución y la selección en relación al sexo.

Actualmente  dos tendencias principales desvían el énfasis de la "belleza" masculina de la visión sexista victoriana hacia cómo y por qué las personas toman decisiones sexuales. Las primeras integran la  neurociencia, la  genómica y la  fisiología, saliendo de los límites de las plumas y las danzas que llamaron la atención de Darwin. La segunda  apunta a una gama más amplia de preguntas, pese a las desigualdades estructurales de la academia.

Este nuevo enfoque confirma la idea de Darwin de la elección de pareja como una contribución principal a la selección sexual. Sin embargo, sugiere que  la selección sexual es a menudo tangencial a la selección de pareja y desafía la creencia de una elección de pareja con base en los adornos masculinos. Bajo este enfoque, las hembras evolucionan para preferir machos guapos, para obtener descendencia saludable o, alternativamente, para expresar caprichos frívolos por rasgos arbitrarios. Pero también los  mecanismos de elección de pareja también evolucionan por muchas otras razones

Otros estudios también corrigen las observaciones de Darwin, como uno publicado en la revista Evolution, donde  se confirma el vínculo entre la selección sexual y la proporción de sexos. No obstante, se diferencia al señalar que  la selección sexual es más pronunciada no cuando las parejas potenciales son escasas, sino cuando son abundantes.

Pese al sesgo victoriano de Darwin, con criterios sexistas entre otros típicos de su tiempo, sus  teorías continúan siendo de utilidad para nuevos descubrimientos. Un estudio publicado en la revista  Nature  Chemistry, por ejemplo, propone una técnica inspirada en la teoría de la evolución de Darwin para encontrar nuevos medicamentos. Esto mediante la  amplificación de mejores combinaciones de moléculas para generar diversidad que permita a la biología encontrar soluciones a nuevos problemas relacionados con bacterias y virus.

Respecto a revisar sesgos, como el sexismo victoriano, en la teoría de la evolución y la selección en relación al sexo de Darwin, permite comprender mejor los mecanismos de elección de pareja. Según los especialistas, siglo y medio después de Darwin, es posible cambiar el enfoque hacia las hembras y machos como electores, mediante las nuevas teorías y tecnologías actuales.