Los dos aspirantes que buscan llegar a la presidencia de Perú intensificaron este jueves sus actividades de campaña con el objetivo de convencer a los votantes indecisos antes de la segunda vuelta electoral, programada para el próximo domingo.
La contienda se desarrolla en un escenario marcado por la creciente preocupación ciudadana ante la inseguridad, la delincuencia y la persistente inestabilidad política que ha caracterizado al país en los últimos años.
La candidata conservadora Keiko Fujimori y el representante de la izquierda, Roberto Sánchez, realizaron actos políticos en Lima como parte de sus últimas actividades proselitistas antes de que inicie el periodo de reflexión previo a la jornada electoral.
Cerca de 27 millones de peruanos están convocados a participar en unos comicios considerados decisivos para el futuro político y económico de la nación.
Fujimori, líder del partido Fuerza Popular e hija del expresidente Alberto Fujimori, llegó a esta etapa de la elección después de obtener la mayor cantidad de votos en la primera vuelta, con poco más del 17 por ciento de los sufragios.
Por su parte, Sánchez, candidato de Juntos por el Perú y exministro vinculado políticamente al expresidente Pedro Castillo, logró avanzar al balotaje tras ubicarse en el segundo lugar con alrededor del 12 por ciento de los votos.
Durante los eventos de campaña, simpatizantes de ambos candidatos se congregaron con banderas, pancartas y consignas para expresar su respaldo. La polarización política ha quedado reflejada en las opiniones de muchos electores, quienes consideran que la elección representa dos proyectos de país completamente distintos.
Entre los seguidores de Fujimori prevalece la preocupación por un eventual gobierno de izquierda. Algunos de sus simpatizantes sostienen que una victoria de Sánchez podría conducir al país hacia modelos políticos similares a los de otras naciones latinoamericanas gobernadas por movimientos de izquierda.
Al mismo tiempo, quienes respaldan a Sánchez consideran que su candidatura representa una oportunidad para impulsar cambios en beneficio de las regiones más desfavorecidas y de los sectores históricamente marginados.
- Las encuestas publicadas en los últimos días muestran una competencia extremadamente cerrada. Diversos sondeos ubican a ambos candidatos prácticamente empatados dentro del margen de error, mientras que una parte importante del electorado aún no define su voto, lo que convierte a los indecisos en un factor clave para el resultado final.
La campaña también ha estado marcada por propuestas enfocadas en la seguridad ciudadana, uno de los temas que más preocupa a los peruanos. Fujimori ha centrado parte de su discurso en la necesidad de aplicar medidas más estrictas para combatir la delincuencia y restablecer el orden público.
Sánchez, en cambio, ha buscado posicionarse como una alternativa de cambio político y social, con especial atención a las comunidades rurales y a las zonas con mayores niveles de pobreza.
A pocos días de la votación, Perú se prepara para una elección que podría definir el rumbo del país en medio de un contexto de alta tensión política.
El resultado permanece abierto y dependerá en gran medida de la decisión de millones de ciudadanos que aún no han elegido entre dos proyectos ideológicos que representan visiones muy diferentes sobre el futuro de la nación.