Un grupo de manifestantes protagonizó disturbios este miércoles frente al Congreso de Argentina durante una protesta contra la reforma laboral que se debate en el Senado, impulsada por el presidente ultraliberal Javier Milei.
- La situación derivó en enfrentamientos con la policía antidisturbios, que respondió con gases lacrimógenos y camiones hidrantes, mientras los manifestantes lanzaban piedras y bombas molotov.
Según testigos, los disturbios incluyeron la quema de al menos cuatro contenedores de basura y el rompimiento de veredas en las inmediaciones del Congreso, donde los senadores discutían un proyecto de ley que flexibiliza la legislación laboral. Un policía y un manifestante resultaron heridos durante los enfrentamientos.
Los opositores a la reforma sostienen que esta medida no generará nuevos empleos, sino que precarizará las condiciones laborales, al reducir indemnizaciones, facilitar despidos, limitar el derecho a huelga, permitir pagos en especie y autorizar a los empleadores a fraccionar vacaciones.
Representantes de sindicatos, organizaciones sociales y partidos políticos reclamaron la retirada del proyecto y, en muchos casos, fueron dispersados por los gases lacrimógenos mientras clamaban por la unidad de los trabajadores y llamaban a un paro general.
Los defensores de la reforma, incluidos senadores oficialistas, argumentan que la ley busca modernizar el marco laboral, equilibrar el sistema y atraer inversiones para generar progreso económico. Aseguran que se trata de una norma "trascendente" que permitirá transformar Argentina en un país más libre y próspero.
Sin embargo, críticos como el presidente de Industriales Pymes Argentina señalan que la apertura indiscriminada de importaciones y las políticas económicas recientes han provocado el cierre de miles de empresas y la pérdida de empleos en sectores como la industria y la construcción.
Por ello, piden que cualquier reforma laboral vaya acompañada de incentivos a la inversión productiva.
Mientras el gobierno negocia modificaciones al proyecto para asegurar su aprobación antes del 1 de marzo.
Los sindicatos muestran divisiones: algunos, como el de Aceiteros, consideran insuficiente la reacción de la CGT y exigen medidas más contundentes, incluyendo huelgas, ante lo que califican como una política que precariza el trabajo y afecta a millones de argentinos.