El portaaviones nuclear estadounidense USS Nimitz (CVN-68) llegó esta semana a aguas de Ecuador, en un hecho que autoridades de ese país calificaron como un paso importante en el fortalecimiento de la cooperación bilateral en materia de defensa y seguridad.
De acuerdo con un comunicado oficial, la presencia de esta embarcación considerada una auténtica base aérea móvil busca consolidar las acciones conjuntas para enfrentar amenazas comunes y mejorar la capacidad operativa de las fuerzas armadas.
El buque, uno de los más emblemáticos de la Marina de Estados Unidos, tiene la capacidad de transportar más de 65 aeronaves y albergar a una tripulación cercana a los cinco mil elementos, lo que lo convierte en una de las plataformas militares más complejas y estratégicas del mundo.
Como parte de esta visita, el ministro de Defensa de Ecuador, Gian Carlo Loffredo, recorrió las instalaciones del portaaviones, acompañado por la ministra de Relaciones Exteriores, Gabriela Sommerfeld; el encargado de negocios de la embajada estadounidense, Lawrence Petroni; así como funcionarios del gobierno del presidente Donald Trump.
Este encuentro se realizó en el marco de las operaciones denominadas Southern Seas 2026, un programa orientado a reforzar la coordinación militar entre ambos países.
Según las autoridades ecuatorianas, estas actividades permitirán a sus fuerzas armadas participar en ejercicios navales y maniobras conjuntas en condiciones operativas reales, lo que contribuirá a mejorar la interoperabilidad con fuerzas aliadas.
Además de fortalecer sus capacidades en tareas como la vigilancia marítima, el combate a rutas del crimen organizado, el control del tráfico ilícito y la respuesta ante amenazas de carácter transnacional.
En paralelo, el presidente ecuatoriano Daniel Noboa declaró en una entrevista que vería de manera positiva una mayor participación de fuerzas estadounidenses en el país como parte de la estrategia para enfrentar la crisis de seguridad que vive Ecuador.
Incluso, dejó abierta la posibilidad de que un eventual despliegue adicional de tropas estadounidenses pudiera concretarse durante el transcurso de este mismo año.
No obstante, el mandatario fue enfático al señalar que cualquier presencia militar extranjera se desarrollaría bajo la coordinación y el mando de las fuerzas armadas ecuatorianas, además de sujetarse a lineamientos específicos que garanticen el respeto a la soberanía nacional.
Esta postura contrasta con el resultado de la consulta popular realizada el 16 de noviembre pasado, en la que el 61 por ciento de los votantes rechazó la instalación de bases militares extranjeras y la realización de operaciones bélicas desde territorio ecuatoriano.
En el plano político, Noboa también comparó su estrategia de seguridad con la implementada por el ex presidente colombiano Álvaro Uribe, más que con el modelo aplicado por el mandatario salvadoreño Nayib Bukele.
- Definió su enfoque como una política de "mano dura con corazón", la cual dijo debe ir acompañada de medidas económicas para atender las causas estructurales de la violencia PRESENCIA MILITAR DE EU GENERA DEBATE
Por otra parte, las relaciones diplomáticas entre Ecuador y Colombia han mostrado signos de tensión luego de que el gobierno ecuatoriano llamara a consultas a su embajador en Bogotá, Félix Wong.
Esta decisión se produjo tras un pronunciamiento del presidente colombiano Gustavo Petro, quien afirmó en redes sociales que el ex vicepresidente ecuatoriano Jorge Glas es un preso político y ahora también ciudadano colombiano.
Petro aseguró que Glas presenta problemas de salud derivados de su situación en prisión, incluyendo desnutrición y pérdida de masa muscular, y advirtió que permitir el deterioro de su salud bajo custodia del Estado podría constituir una violación grave a los derechos humanos.
En respuesta, Noboa calificó estas declaraciones como una intromisión en asuntos internos de Ecuador y una violación al principio de no intervención entre Estados, contemplado en el artículo 19 de la Carta de la Organización de Estados Americanos (OEA) y en normas del derecho internacional.
Este principio también ha sido invocado por México en la controversia diplomática que mantiene con Ecuador tras el asalto a la embajada mexicana en Quito ocurrido el 5 de abril de 2024, cuando fuerzas ecuatorianas ingresaron a la sede diplomática para detener a Jorge Glas.
Quien contaba con asilo político otorgado por el gobierno mexicano, hecho que generó una fuerte reacción internacional.