La presidenta interina de Venezuela, Delcy Rodríguez, presentó ante el Poder Legislativo una iniciativa de reforma a la Ley de Hidrocarburos, con la que busca abrir el sector petrolero a una mayor participación de capital extranjero.
La propuesta fue dada a conocer durante su primer discurso sobre el estado de la nación, pronunciado a menos de dos semanas de que el expresidente Nicolás Maduro fuera derrocado por Estados Unidos, en un contexto de profunda reconfiguración política y económica en el país.
Durante su mensaje, Rodríguez llamó a los legisladores a respaldar una medida que, según explicó, permitiría reactivar una industria petrolera deteriorada tras años de falta de inversión y sanciones internacionales.
Señaló que los ingresos derivados de la venta de crudo venezolano se destinarán prioritariamente a la recuperación del sistema de salud pública, al impulso del desarrollo económico y a la ejecución de proyectos de infraestructura largamente postergados.
La presidenta interina planteó una visión distinta a la de los gobiernos anteriores, que históricamente mantuvieron un discurso confrontativo frente a la injerencia de Estados Unidos.
En contraste, Rodríguez afirmó que Venezuela no debe temer a la diplomacia ni al diálogo internacional, aun cuando debe equilibrar las presiones de Washington con las expectativas de sectores internos que se mantienen leales al chavismo.
Como parte de este giro, empresas petroleras estadounidenses fueron invitadas a operar en Venezuela e invertir miles de millones de dólares para rescatar una industria que ha sufrido décadas de abandono.
De acuerdo con la mandataria interina, la reforma permitiría canalizar recursos hacia nuevos yacimientos, así como hacia campos donde nunca se ha invertido o que carecen de infraestructura adecuada.
En paralelo, el Departamento de Energía de Estados Unidos dio a conocer un plan para apoyar el desarrollo del sector petrolero venezolano, que contempla inversiones en el sistema eléctrico y la rehabilitación de instalaciones clave para la producción y exportación de crudo.
El discurso de Rodríguez, transmitido con retraso en Venezuela, ocurrió un día después de que anunciara la liberación gradual de personas detenidas durante el gobierno de Maduro.
En una intervención posterior en la televisión estatal, la noche del miércoles 14 de enero, reiteró que cada dólar obtenido por las ventas de petróleo será destinado a la reconstrucción del sistema de salud pública.
- La situación de los hospitales venezolanos sigue siendo crítica: muchas instalaciones se encuentran en ruinas y los pacientes deben aportar desde insumos básicos, como jeringas, hasta materiales quirúrgicos, ante la escasez generalizada.
Rodríguez enfrenta un escenario complejo, obligada a caminar por una delgada línea entre las exigencias de la administración Trump y la presión de altos funcionarios venezolanos que conservan influencia sobre las fuerzas de seguridad y mantienen una postura abiertamente contraria a Estados Unidos.
Esta tensión se refleja en sus discursos, que alternan llamados conciliadores a la cooperación internacional con mensajes que evocan la retórica antiimperialista del chavismo.
Aunque Donald Trump sancionó a Rodríguez durante su primer mandato por presuntas violaciones a los derechos humanos, el líder republicano la incorporó ahora como una pieza clave para garantizar el control estadounidense sobre las ventas de petróleo venezolano.
A inicios de este mes, incluso la advirtió de que podría enfrentar una situación "peor que la de Maduro" si no cumple con sus directrices.
El expresidente Nicolás Maduro, actualmente detenido en una cárcel de Brooklyn, se ha declarado inocente de los cargos de narcotráfico que enfrenta.
No obstante, antes del discurso de Rodríguez este jueves 15 de enero, simpatizantes del chavismo fueron autorizados a ingresar al palacio presidencial, donde corearon consignas en apoyo a Maduro, a quien el gobierno aún insiste en reconocer como presidente legítimo del país.
En este contexto de fractura política, presiones internacionales y urgencia económica, la reforma a la Ley de Hidrocarburos se perfila como una de las apuestas centrales del gobierno interino para redefinir el rumbo de Venezuela y reinsertarla en el mercado energético global.