El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, recibirá este jueves en la Casa Blanca a la dirigente opositora venezolana María Corina Machado, ganadora del Premio Nobel de la Paz, de acuerdo con lo informado este lunes por un alto funcionario estadounidense a la agencia AFP.
El encuentro se produce luego de que el propio Trump expresara públicamente, la semana pasada, su expectativa y entusiasmo por reunirse con la líder política.
Machado abandonó Venezuela de manera clandestina con apoyo de Estados Unidos para poder viajar a Oslo y recibir el reconocimiento internacional.
Su visita a Washington representa un nuevo episodio en la compleja relación entre la administración estadounidense y los sectores opositores venezolanos, en un contexto marcado por la inestabilidad política regional y la reconfiguración de alianzas estratégicas en el continente.
El galardón otorgado a Machado y su cercanía con Trump han generado lecturas encontradas.
La opositora dedicó su Premio Nobel de la Paz al mandatario estadounidense, un gesto que contrastó con la postura cautelosa que Trump ha mostrado respecto a su posible papel en un eventual proceso de transición política en Venezuela.
- Esta ambigüedad ha provocado reacciones diversas tanto en ámbitos diplomáticos internacionales como entre actores de la oposición venezolana, algunos de los cuales observan con prudencia el respaldo externo.
En paralelo, Machado sostuvo este lunes una audiencia con el Papa León XIV en el Vaticano.
Tras el encuentro, afirmó que Venezuela se encuentra más cerca de "la derrota del mal", en referencia al escenario abierto luego de la operación militar estadounidense que derivó en la caída y salida del país del presidente Nicolás Maduro y de su esposa.
Según la dirigente, estos acontecimientos marcan el inicio de una nueva etapa para la nación sudamericana.
Desde la Casa Blanca, Donald Trump aseguró que Estados Unidos mantiene el control del rumbo político de Venezuela y subrayó que la prioridad inmediata de su gobierno es lograr la estabilización del país antes de considerar la realización de elecciones.
El mandatario explicó que cualquier proceso electoral deberá evaluarse una vez que se consolide el orden político e institucional.
Entre los ejes centrales de la estrategia de Washington para Venezuela, Trump destacó la necesidad de una estabilización política inmediata, una reorganización profunda de las instituciones y el análisis de un eventual proceso electoral en el futuro.
Asimismo, el presidente estadounidense reconoció que el petróleo venezolano constituye un interés estratégico clave para su gobierno, al remarcar la importancia de los recursos energéticos del país en el nuevo escenario político posterior al derrocamiento de Maduro.