Los partidos políticos tradicionales de El Salvador, la derechista Alianza Republicana Nacionalista (Arena) y el izquierdista Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN), definieron este domingo a sus candidatos presidenciales para competir en los comicios de febrero próximo, donde buscarán hacer frente al actual mandatario Nayib Bukele.
- Por parte de Arena, la candidatura quedó en manos de la exdiputada Mayteé Iraheta, mientras que el FMLN eligió como su representante al dirigente sindical Rafael Aguirre. Ambos aspirantes iniciarán la contienda electoral con el desafío de enfrentar a Bukele, quien mantiene altos niveles de popularidad entre la población salvadoreña.
El respaldo al presidente supera el 80 por ciento, de acuerdo con diversos sondeos, impulsado principalmente por su estrategia de seguridad contra las pandillas, un fenómeno que durante años convirtió a El Salvador en uno de los países con mayores índices de violencia a nivel mundial.
Bukele, de 45 años y con formación como publicista, fue elegido nuevamente como candidato por su partido Nuevas Ideas y busca permanecer en el poder por un tercer periodo, lo que le permitiría extender su administración hasta 2033.
Sin embargo, la gestión del mandatario también ha generado críticas de organismos internacionales, entre ellos Amnistía Internacional, que han señalado posibles violaciones a derechos humanos derivadas del régimen de excepción implementado como parte de su política de seguridad.
Durante la presentación de su candidatura, Mayteé Iraheta afirmó que su propuesta busca conservar los avances obtenidos en materia de seguridad, pero orientarlos hacia un desarrollo más amplio que beneficie a toda la población y no únicamente a determinados sectores.
Por su parte, Rafael Aguirre señaló la necesidad de construir una alternativa política basada en el diálogo nacional y en una nueva forma de atender los desafíos del país.
La llegada de Bukele al poder en 2019 significó el rompimiento de tres décadas de alternancia entre Arena y FMLN, partidos que dominaron la política salvadoreña después del conflicto armado interno ocurrido entre 1980 y 1992.
El actual presidente logró imponerse en aquella elección con el respaldo de sectores jóvenes y ciudadanos inconformes con los partidos tradicionales.
Ahora, Bukele busca un nuevo mandato luego de promover una reforma constitucional que abrió la posibilidad de la reelección presidencial consecutiva, una medida que ha sido cuestionada por distintos sectores nacionales e internacionales.