Mojtaba Jamenei jura venganza total y bloqueo en Estrecho de Ormuz

El recién designado líder supremo de Irán, Mojtaba Jamenei, anuncia medidas drásticas en medio de la escalada bélica en Medio Oriente

JURA VENGANZA TOTAL Y BLOQUEO INDEFINIDO

El ayatolá Mojtaba Jamenei, recién designado como el nuevo líder supremo de Irán a sus 56 años, emitió este jueves 12 de marzo de 2026 su primer mensaje oficial tras asumir el cargo, en un contexto de escalada bélica sin precedentes en Medio Oriente.

Hijo del fallecido ayatolá Alí Jamenei —asesinado el 28 de febrero en una ofensiva conjunta de Estados Unidos e Israel que también cobró la vida de su esposa Mansuré Jojasté Bagherzadé, su hija y una nieta—, Mojtaba prometió una venganza implacable contra los "mártires" caídos, incluyendo altos mandos militares y ministros.

Nombrado el domingo anterior por la Asamblea de Expertos —un órgano clerical de 88 miembros que opera en un régimen teocrático sin elecciones populares directas—, su ascenso marca la continuidad dinástica en la República Islámica, convirtiéndolo en el tercer líder supremo en su historia tras Ruholá Jomeiní y su padre, quien gobernó 36 años.

En un comunicado difundido por televisión estatal y redes sociales de su oficina, Jamenei instó a las fuerzas armadas iraníes a mantener cerrado el estratégico Estrecho de Ormuz, por donde transita cerca del 20% del petróleo mundial, como "palanca" contra el enemigo.

Este bloqueo, iniciado tras ataques iraníes a buques en represalia por la ofensiva inicial, ha disparado precios globales del crudo y generado pánico en mercados energéticos.

ACCIONES MILITARES Y BLOQUEOS ESTRATÉGICOS ORDENADOS POR EL NUEVO LÍDER

Enfatizó, presumiendo que las Fuerzas Armadas han infligido "golpes aplastantes" que quitaron a los adversarios "la esperanza de dominar la patria y posiblemente dividirla".

Jamenei urgió a países del Golfo Pérsico —como Arabia Saudita, Emiratos Árabes Unidos y Qatar— a cerrar de inmediato las bases militares estadounidenses en sus territorios, tachándolas de "mentira" que garantiza paz y seguridad:

La retórica vengativa de Jamenei se centró en honrar a las más de 1,200 víctimas iraníes reportadas hasta ahora, resultado de bombardeos que destruyeron instalaciones nucleares, depósitos de petróleo y centros de mando de la Guardia Revolucionaria Islámica.

Declaró, prometiendo "vengar hasta el final" la sangre de los caídos bajo bombas israelíes y estadounidenses.

Elogió a los "combatientes del frente de la resistencia", refiriéndose a aliados proiraníes como Hezbolá en Líbano, hutíes en Yemen y milicias chiíes en Irak, que han intensificado ataques con misiles y drones contra Israel y bases yankis en la región.

  • Reclamó a los vecinos regionales "expulsen a los invasores", advirtiendo que esas instalaciones seguirán siendo blanco prioritario. 

Este "mensaje estratégico", anunciado minutos antes y dividido en siete secciones clave —el martirizado líder Alí Jamenei, deberes del pueblo, Fuerzas Armadas, organismos ejecutivos, frente de resistencia, países vecinos y lucha contra enemigos—, refuerza la doctrina radical de la Revolución Islámica.

Mojtaba, un clérigo de bajo perfil con influencia en la Guardia Revolucionaria, hereda un país en guerra abierta: Irán ha respondido con salvas de misiles contra Tel Aviv y activos estadounidenses, mientras enfrenta sanciones asfixiantes y descontento interno por escasez de combustibles.

Su elección, realizada en Qom bajo bombardeos, ignora afirmaciones previas de Donald Trump sobre la eliminación de sucesores, consolidando el linaje Jamenei pese a la inestabilidad.

REACCIONES REGIONALES Y CONSECUENCIAS GLOBALES

Globalmente, este juramento agrava la crisis: el bloqueo de Ormuz amenaza suministros a Europa y Asia, elevando tensiones con la administración Trump, que promete "rendición incondicional". Para México y América Latina, el alza petrolera impacta economías dependientes de importaciones, mientras figuras como Claudia Sheinbaum llaman a la paz diplomática junto a Colombia.

El nuevo líder supremo posiciona a Irán en una postura de resistencia total, desafiando a Occidente en un tablero donde el fútbol —como el Mundial 2026— palidece ante la geopolítica letal.

Este mensaje no solo perpetúa el ciclo de violencia, sino que invita a una guerra prolongada, con ecos en la "resistencia" proxy que podría extender el conflicto más allá de Medio Oriente.