Protestas dejan casi 650 muertos en Irán y Europa alza la voz

El régimen acusa a países europeos de apoyar las protestas, mientras la represión deja víctimas y crece la tensión internacional

PROTESTAS SANGRIENTAS
  • El lunes, Irán citó a los embajadores de Reino Unido, Alemania, Francia e Italia para acusar a sus gobiernos de respaldar las protestas que llevan tres semanas sacudiendo al país. Según la organización Iran Human Rights (IHRNGO), con sede en Noruega, al menos 648 manifestantes han muerto, incluidos nueve menores de edad, y miles más han resultado heridos desde el inicio de las movilizaciones el 28 de diciembre. Esta cifra supera la estimación previa de la agencia estadounidense Human Rights Activist News Agency, que reportaba 544 fallecidos, entre ellos 47 miembros de las fuerzas de seguridad.

El Ministerio de Exteriores iraní mostró a los diplomáticos europeos imágenes que, según las autoridades, evidencian actos violentos durante las protestas, y les pidió transmitirlas a sus gobiernos, advirtiendo que cualquier apoyo al movimiento equivaldría a una injerencia en asuntos internos.

En respuesta, la presidenta del Parlamento Europeo, Roberta Metsola, anunció que prohibía el acceso de representantes iraníes a las instalaciones de la Eurocámara, en respaldo a los manifestantes. "Esta Cámara no legitimará a un régimen sostenido por la tortura y la represión", escribió en X.

Las protestas comenzaron tras el desplome del rial iraní, que alcanzó un mínimo histórico de 1.4 millones por dólar. Desde entonces, varios países occidentales han expresado apoyo a los manifestantes y han condenado la violencia estatal. Líderes de Francia, Alemania y Reino Unido pidieron a Teherán respetar la libertad de expresión y reunión pacífica.

En Londres, un manifestante retiró la bandera iraní de la embajada y la reemplazó por la del León y el Sol, símbolo previo a 1979. Irán respondió convocando al embajador británico, por lo que calificó de "profanación" y por declaraciones "entrometidas" de funcionarios británicos.

La solidaridad internacional se ha extendido con protestas en países como Estados Unidos, Turquía, Australia y varios europeos. Incluso el hijo exiliado del último sha, Mohammad Reza Pahlavi, instó a la diáspora a sustituir la bandera oficial en embajadas iraníes por símbolos alternativos.

Mientras tanto, el presidente estadounidense Donald Trump, aseguró que Irán ha mostrado disposición a negociar sobre su programa nuclear, aunque advirtió que evalúa respuestas militares ante la represión.

En paralelo, el gobierno iraní organizó manifestaciones masivas en Teherán y otras ciudades para mostrar apoyo al sistema, con el presidente Masoud Pezeshkian llamando a la población a "defender la República Islámica" frente a lo que calificó como disturbios alentados por Estados Unidos e Israel.

Los enfrentamientos han dejado hospitales saturados y circulan videos de cuerpos acumulados en morgues, mientras el país enfrenta un apagón nacional de internet que ya supera las 84 horas. El canciller Abbas Araghchi afirmó que el restablecimiento del servicio se hará en coordinación con las fuerzas de seguridad, aunque sin dar plazos.

Las actuales movilizaciones representan el desafío más serio al régimen iraní desde el levantamiento de 2022 tras la muerte de Mahsa Amini bajo custodia policial.