Corea del Norte reiteró que no reconoce ninguna obligación relacionada con el Tratado de No Proliferación de Armas Nucleares (TNP) y aseguró que ninguna presión internacional logrará modificar su posición como país poseedor de armamento nuclear.
- La postura fue difundida por medios oficiales norcoreanos durante el desarrollo de la 11ª Conferencia de Examen del TNP que se realiza en la sede de las Naciones Unidas.
A través de un comunicado, el representante de Pyongyang ante la ONU, Kim Song, criticó a Estados Unidos y a otros países aliados por cuestionar el programa nuclear norcoreano y por intentar presionar políticamente al régimen.
El diplomático sostuvo que el estatus nuclear de Corea del Norte no depende de declaraciones externas ni de decisiones tomadas por otras naciones. Según afirmó, el gobierno considera que su capacidad nuclear forma parte de su soberanía nacional y aseguró que dicha condición está respaldada incluso por la Constitución del país.
Pyongyang insistió en que no volverá a integrarse al Tratado de No Proliferación Nuclear bajo ninguna circunstancia. Corea del Norte amenazó por primera vez con abandonar el acuerdo en 1993 y finalmente formalizó su salida en 2003, decisión que provocó fuertes tensiones internacionales y múltiples sanciones impuestas por el Consejo de Seguridad de la ONU.
Desde entonces, el régimen encabezado por Kim Jong-un ha realizado seis pruebas nucleares y continúa desarrollando tecnología militar relacionada con misiles balísticos y armamento atómico. Diversos organismos internacionales estiman que el país cuenta actualmente con decenas de ojivas nucleares.
Las declaraciones del gobierno norcoreano se producen en medio de una creciente preocupación internacional por el fortalecimiento de su programa militar. En repetidas ocasiones, Corea del Norte ha dejado claro que considera irreversible su estrategia nuclear y que continuará reforzando sus capacidades de defensa.
El gobierno también argumenta que sus armas nucleares representan una medida de protección frente a posibles amenazas externas y acusa a Estados Unidos y sus aliados de mantener políticas hostiles contra el país asiático.
La posición de Pyongyang mantiene tensiones diplomáticas con la comunidad internacional, especialmente con Washington, Corea del Sur y Japón, países que han insistido en la necesidad de avanzar hacia la desnuclearización de la península coreana.
Pese a las sanciones económicas y la presión internacional acumulada durante años, Corea del Norte ha reiterado que no tiene intención de abandonar su arsenal nuclear y que continuará fortaleciendo su capacidad militar como parte central de su política de Estado.