El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, volvió a poner el foco en Cuba y no descartó una futura ofensiva de Washington contra la isla, en el marco de la ofensiva militar conjunta de EE. UU. e Israel contra Irán, que aún está en desarrollo.
En una intervención en la Casa Blanca, Trump fue cuestionado sobre el endurecimiento de la política de Estados Unidos frente a países que siguen suministrando combustible a Cuba. En ese contexto, lanzó una frase directa y de alto impacto:
Con esas palabras, el mandatario insinuó que, una vez concluida (o al menos entrara en otra fase) la campaña militar en Medio Oriente, Cuba podría ser el siguiente objetivo en su tablero de política exterior.
CÓMO JUSTIFICÓ LA AMENAZATrump calificó a Cuba de "nación fallida", reiterando que su sistema político es "terrible" y responsabilizó a Fidel Castro por el rumbo de la isla, vinculándolo a la crisis económica y social que sufre la sociedad cubana.
También subrayó que la economía de Cuba depende de petróleo importado, por lo que Washington ha intensificado su presión sobre proveedores y canales de suministro, en un esfuerzo por ahogar al régimen de La Habana desde la esfera energética.
CONTEXTO DE LA ESCALADA CONTRA IRÁNLa advertencia contra Cuba se dio justo cuando:
- La ofensiva de EE. UU. e Israel contra Irán continúa sin un cese claro de fuego.
- La Casa Blanca busca proyectar firmeza frente a aliados y adversarios, reforzando el mensaje de que no dudará en actuar militarmente cuando lo considere necesario.
- La administración Trump ama de sanciones y bloqueos económicos, tanto hacia Irán como hacia Cuba, como parte de una estrategia más amplia de presión sobre gobiernos que considera adversarios.
La frase de Trump ha generado preocupación especialmente en América Latina, donde muchos gobiernos y analistas ven en la mención de Cuba el profilado de una posible escalada adicional en la región.
Aunque de momento no hay anuncio concreto de invasión ni de ataque militar, la retórica de la Casa Blanca eleva la tensión diplomática y refuerza los temores de La Habana de que, tras la guerra contra Irán, el nuevo foco de Washington podría ser la isla caribeña.