250 años de expansionismo e intervencionismo (II)

Canal de Panamá

SEGUNDA PARTE

La construcción del Canal de Panamá completó el diseño geopolítico de esta fase. Cuando Colombia se negó a ratificar el tratado que cedía la zona del canal, Washington respaldó y financió en 1903 la separación de Panamá de Colombia, y obtuvo del nuevo país recién nacido el control perpetuo de la futura vía interoceánica. El Corolario Roosevelt a la Doctrina Monroe (1904) formalizó lo que ya era práctica común: Estados Unidos se arrogaba el derecho de intervenir en cualquier país del Caribe y Centroamérica bajo el pretexto de garantizar "estabilidad". La llamada diplomacia del dólar y las intervenciones militares en Panamá, Nicaragua, Haití y República Dominicana en las dos primeras décadas del siglo XX no fueron desviaciones de la política exterior estadounidense, fueron su expresión más consecuente.

Para 1917, cuando Estados Unidos entró a la Primera Guerra Mundial, ya no era una república continental, sino un imperio con posesiones en tres océanos. Aunque ingresó tardíamente al conflicto, su enorme capacidad industrial y financiera inclinó la balanza en favor de los Aliados. Woodrow Wilson llegó a Versalles enarbolando los Catorce Puntos, pero el Senado se negó a ratificar el propio tratado que Wilson había ayudado a redactar. El país se replegó a un aislacionismo formal que nunca fue real, porque mientras Washington rechazaba la Liga de las Naciones, Wall Street ya financiaba la reconstrucción alemana a través del Plan Dawes. Al terminar la guerra, Europa quedó profundamente endeudada con Estados Unidos, y éste ya no era solamente un país grande, sino que comenzaba a convertirse en el principal centro económico del sistema internacional.

Si la Primera Guerra Mundial hizo de Estados Unidos el banquero del mundo, la Segunda lo convirtió en su arquitecto. El ataque a Pearl Harbor en diciembre de 1941 sacó al país del aislacionismo. De la Segunda Guerra Mundial salió el "orden liberal internacional", o el mal llamado "orden internacional basado en reglas". La Conferencia de Bretton Woods de 1944 instauró al dólar como moneda de reserva mundial y creó el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial bajo diseño y control mayoritariamente estadounidense; la de San Francisco en 1945 fundó una Organización de las Naciones Unidas con un Consejo de Seguridad, en el que Washington y otros 4 países tendrían veto permanente. Las bombas atómicas sobre Hiroshima y Nagasaki, más que el cierre militar de la guerra contra Japón, fueron también la primera demostración pública de que Estados Unidos poseía un poder de destrucción sin precedente. El país salió de 1945 no solo victorioso, sino dueño de las reglas del juego que el resto del planeta tendría que jugar durante las siguientes ocho décadas.

No solo Estados Unidos emergió como superpoder, también lo hizo la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS). Desde entonces, el imperio estadounidense se enfocaría en combatir la expansión del nuevo sistema económico antagónico a sus intereses. La doctrina Truman de 1947 formalizó lo que sería la brújula de la Guerra Fría, la "contención" del comunismo como justificación universal para la intervención estadounidense en cualquier parte del mundo. Bajo ese paraguas cupieron guerras declaradas, como la de Corea (1950-1953), que terminó en un armisticio y una península todavía dividida siete décadas después, y Vietnam (1955-1975), que representó la primera derrota militar clara de Washington y una herida que marcaría a toda una generación estadounidense.

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